"Después de la publicación de las actas de los servicios (secretos) muchas familias estarán tristes”, subrayó recientemente al portal Telex el ministro de Gobernación, Bálint Ruff.
Los documentos publicados proceden de los archivos de los servicios de seguridad interna del régimen comunista, que según estiman los expertos contaba con una red de 150.000 agentes.
La gran mayoría formaron parte de la maquinaria opresora de la dictadura y actuaban como espías de su entorno familiar, laboral o de amistades, escribiendo informes y dando información a la Policía política.
Los expertos señalan que aparecer en esa lista no significa que esa persona fuera un agente, ya que el registro incluye los intentos fallidos de reclutamiento.
La dictadura lograba la colaboración con chantaje o amenazas hacia la familia o el entorno más cercano de las personas a las que quería reclutar.
Algunos rechazaban la colaboración, otros fingían colaborar o redactaban informes falsos, ha aclarado el Archivo Histórico de la Seguridad del Estado de Hungría (ÁBTL), que gestiona estos documentos.
"No necesariamente hay que creerle todo a los servicios de seguridad de una dictadura", ha declarado al respecto el director del ÁBTL, Gergő Bendegúz Cseh", quien ha recordado que una gran parte de los documentos se ha destruido.
Los documentos, que se publicarán online, incluyen registros de los nombres y la actividad de los agentes; datos de identidad de los reclutadores; y cintas magnéticas con nombres y datos de miembros de la red de informantes.
En febrero de 2027 se harán públicos documentos de hasta 100 páginas que relatan toda la trayectoria de las personas implicadas.
