La calle está destrozada, corre cloaca y lo peor es que no hay veredas para el paso de peatones porque hay muchas casas de damnificados por la crecida del río Paraguay.
Los que caminan tienen que sortear pozos, cloaca, colectivos y camiones recolectores que circulan a gran velocidad a pesar del mal estado de las calles.
Diego Sanabria
