Fugitivo adolescente redime pecados en Hollywood

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LOS ÁNGELES. Tuvo en jaque al FBI, fue ladrón de aviones y sus fechorías se tasan en más de un millón de dólares, todo eso antes de cumplir 20 años. Ahora Colton Harris-Moore llevará su vida de película al cine.

Recluido en un centro de detención de Seattle, este joven convicto se enfrenta a una pena de hasta una década de cárcel por decenas de cargos a nivel federal y en 9 estados que acumuló desde que inició su carrera criminal con sólo 10 años. Su nombre adquirió notoriedad desde que en 2008 se fugó de un reformatorio y entró en una dinámica delictiva a gran escala que le llevó a apoderarse de cinco aeronaves, más de una docena de coches, varias embarcaciones y a asaltar numerosas viviendas.

Su trepidante campaña al margen de la ley entre Estados Unidos, Canadá y el Caribe terminó el año pasado en las islas Bahamas, donde fue localizado después de que estrellara un avión y arrestado tras una persecución policial en lanchas con tiroteo incluido. Fue un cinematográfico final para sus andanzas criminales que adaptará a la gran pantalla Twentieth Century Fox.
 
El estudio de Hollywood firmó esta semana un contrato con Harris-Moore para contar su historia, que viene a ser una versión moderna de otro famoso escurridizo adolescente, Frank Abagnale Jr, precoz estafador de los años 60 a quien encarnó Leonardo DiCaprio en "Atrápame si puedes" (2002), cinta dirigida por Steven Spielberg. Entre los actores que podrían interpretar a Harris-Moore se habla de Zack Efron, mientras que David Gordon Green ("Piña Express") podría encargarse de la dirección.

"El bandido descalzo", llamado así porque fue visto en ocasiones huyendo de la policía sin calzado, recibirá 1,3 millones de dólares por ceder sus derechos para hacer el filme y develar a los guionistas los pormenores de sus actividades. En junio, Harris-Moore se declaró culpable en un tribunal federal de siete cargos, entre ellos el robo de un banco, en un proceso judicial en el que se estipuló que entre 2008 y 2010 el joven causó daños materiales a sus víctimas estimados en 1,4 millones de dólares.

"Hice cosas que no sólo violaron la ley, sino también la confianza. No puedo deshacer lo que hice, sólo puedo intentar mejorar las cosas", dijo en un comunicado Harris-Moore desde la penitenciaría en la que se encuentra. El reo de 20 años aseguró que tiene "absolutamente interés cero" en beneficiarse económicamente del trato con Fox, que se va a dedicar íntegramente a indemnizar a quienes sufrieron de sus actos, algo que, por otra parte, había exigido la fiscalía para autorizar el acuerdo con el estudio.

"No ganaré un centavo con esto", insistió el joven que cuenta con más de 40.000 fans en Facebook y que conocerá su sentencia en octubre.

Harris-Moore se crió en el seno de una familia desestructurada de Camano Island, entre Seattle y la frontera canadiense, donde pisó poco la escuela -a los 12 años provocó un incendio en su colegio- y a los 15 ya era objeto de busca y captura por parte del alguacil del condado tras seis allanamientos. El adolescente se dedicaba a entrar en casas para ver pornografía por internet.

Le atraparon en 2006 y dos años después se fugó para dar rienda suelta a todas sus maquinaciones, que tuvieron como primera víctima el Mercedes-Benz de un vecino de su madre, que terminó estrellado en un tanque de gas propano. Sin ningún entrenamiento, Harris-Moore se las ingenió para robar avionetas y pilotarlas, así como diferentes barcos y consiguió dar esquinazo a las autoridades en varias ocasiones. La más espectacular fue en febrero de 2010.

Entonces el joven logró escabullirse del FBI, equipos de asalto, agentes de seis condados y la policía montada de Canadá en la fronteriza isla Orcas en una operación con helicópteros que concluyó sin éxito. El fugitivo dio nuevas señales de vida en abril, después de un extraño accidente aéreo en las Bahamas que alertó a las fuerzas del orden, quienes le localizaron disfrutando del sol en los hoteles de la isla.

 

Harris-Moore volvió a intentar huir en una barca, pero los agentes le detuvieron tras una persecución que terminó cuando dispararon contra el motor de su lancha.

Durante sus dos años de fuga, el joven pareció disfrutar de su fama y su apodo mediático, sobrenombre que llegó a usar él mismo para identificarse como el autor de sus crímenes y agrandar su leyenda.