Alberto Spencer

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Recuerdo la primera vez que lo vi en el ataque de Peñarol en la primera final de la Copa Libertadores (1960 ante Olimpia), de la que, con el correr de los años, sería goleador absoluto e inalcanzable -hasta ahora- con 54 goles. Alto, espigado, de movimientos ágiles, y de saltos felinos, Alberto Spencer era una de las figuras de un Peñarol que ocupaba el primer puesto, en el continente, y donde brillaban futbolistas de la talla de William Martínez, campeón mundial del ´50, Néstor Goncálvez, Luis Cubilla, y Borges.