Alfredo Mendoza: Un "11" clásico que alcanzó la gloria

Encarnación. Cuna de señeras figuras del fútbol. La Perla del Sur y su majestuoso Paraná. Por ahí, un día, Alfredo Damián Mendoza Sulewski (madre polaca) decidió participar en las inferiores del Silvio Pettirossi de Encarnación (conocido club local). Y con los menudos empezó a correr sobre la raya para lanzar centros o entrar en diagonal como los grandes punteros clásicos de antes lo hacían.

Artemio Villanueva

Se produjo su debut en primera ‘‘jugando por el San Juan’’, de donde llegaría a la capital para un infantojuvenil, siendo la vitrina para que se quedara en Asunción, fichando primero por el Atlético Tembetary, de donde pasó al Guaraní (1982), pero rápida y certeramente el ‘‘Moncho’’ Rodríguez (estaba como DT en Cerro Porteño) ‘‘pidió mi fichaje. Quiero aprovechar y decir que le debo mucho, porque me enseñó a comportarme como un verdadero profesional y a preocuparse por mí. Del Profe. aprendí mucho’’, enfatizó.

Con el azulgrana cumplió con creces, haciendo vibrar a esa hinchada con cada balón que recibía y profundizaba su juego, recordándoles a aquellos veloces punteros del Ciclón, clásicos y portentosos: ‘‘Avión Koli’’, Joel Cabrera, Severiano Irala y otros. ¡Qué grandes épocas aquellas de los fantasmales wines!

Siguió creciendo en su juego y otro destino le esperaba.


UN PORTENTOSO PUNTERO EN LA SELECCION Y GRAN FIGURA DEL OLIMPIA

De Cerro Porteño partió al Independiente de Medellín y Deportivo Cali de Colombia (1986 y ’87), retornó al país para jugar por Olimpia en los años 1988 y ’89, cuando consiguió un gran halago, el vicecampeonato en Copa Libertadores de América con el ‘‘Rey de Copas’’. De ahí decidió tentar fortuna en el Brest de Francia (1990, ’91), pero no pudo sustraerse a ese trote de transferencias continuas hasta llegar en el ’91 a jugar por el Mandiyú de Argentina, de donde dio el gran salto hasta Rosario, para vestir la rojinegra de Newells Old Boys (1992 al ’96). Mendoza tenía cuerda para ratos, porque se cuidaba y era un profesional consciente.

En todo este lapso logró vestir la Albirroja, en eliminatorias, Copa América y ser titular en el Mundial de México ’86, participando también en Copas Libertadores por Cerro Porteño, Olimpia y volcando toda su entereza y calidad en pos del gol, porque tenía un chute impresionante. ‘‘Siempre practicaba esos remates’’, acotó.

¡Pero no todo termina aquí!


UNA GRAVE LESION Y EL ADIOS TRIUNFAL CON EL OLIMPIA

Corría el año 1997 ‘‘cuando quise ir a probar en el fútbol mexicano. Me contrató el Atlas y un día, en un juego, tuve la mala fortuna de chocar en el salto con un defensor, hundiéndome el lado izquierdo del hueso de mi ceja. Fue grave, pero gracias a Dios me operaron tan bien que me recuperé luego’’, historió. Y en México no pudo demostrar su real categoría. Pero no vencido volvió al Olimpia para jugar dos temporadas más (1998 y ’99). Hace poco. ¡Sí, hace tres años nada más!

Y el ‘‘Coco’’ Mendoza, venido de Encarnación, pudo vencer con esa disciplina y sacrificio que impone el fútbol y ser importante y goleador donde le cupo jugar. Ya sea por Tembetary, Guaraní, Silvio Pettirossi o el San Juan de Encarnación, Cerro Porteño, y en el extranjero, en varios clubes, despidiéndose de su querido Olimpia donde acumuló los más grandes recuerdos.

Fue uno de los últimos clásicos punteros izquierdos. Veloz, impetuoso, imparable y que nunca falló a la Albirroja, ‘‘porque ahí siempre me fue bien’’, dijo en la despedida.


ALGO MAS PARA CONTAR

Alfredo Damián Mendoza Sulewski nació en Encarnación el 31 de diciembre de 1963. Casado con Obdulia María González, con quien tienen tres hijos: Paola Nerea (9), Ivo Damián (7) y Julieta Ailen. Nombre de los padres: Damián e Irene (+).

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Inicio: Escuela de fútbol del club Silvio Pettirossi de Encarnación (1981). Debut en primera: ‘‘A los 16 años jugando por el San Juan’’. Otros clubes: Atlético Tembetary (1981), Guaraní (1982), Cerro Porteño (1982 al ’85), Independiente de Medellín y Deportivo Cali de Colombia (1986 y ’87), Olimpia (1988, ’89; 1997, ’98 y ’99), Brest de Francia (1990, ’91), Mandiyú de Corrientes (Argentina, 1991), Newells Old Boys de Rosario (1992 al ’96). Atlas de México (6 meses, 1997.

‘‘No continué por una grave lesión’’).


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Selección paraguaya: Desde el año 1983: Eliminatoria para México 1986. Copa América 1989. Eliminatoria para los mundiales Italia ’90 y U.S.A ’94.


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Títulos: Olimpia (1988, ’89; 1997, ’98 y ’99). Vicecampeón con Cerro Porteño (1984) con derecho a Copa Libertadores de América.


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Característica: Clásico puntero izquierdo. Veloz sobre la raya y en diagonal y de potente disparo. Estatura: 1,76. Peso: 73 kilos. Sobrenombre: ‘‘Coco’’ (‘‘Me puso un colombiano, compañero de equipo, porque me pasaba comiendo coco todo el día. Me gustaba mucho’’).


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Actualidad: Representante de futbolistas, defendiéndolos en todo y en una oficina, ‘‘ADM-Fútbol’’, en la calle General Aguiar 870. En esta nueva profesión se destacan algunas transferencias interesantes como ‘‘la de Mauro Caballero (actualmente de vuelta al Olimpia) al Tigres de México, o la Denis Caniza al Lanús de Argentina o Carlos Humberto Paredes al Porto de Portugal. Ellos y otros me tienen confianza, porque el futbolista debe dejar de preocuparse de problemas que no atañen a su profesión, entonces, me encargo de los estos pormenores que a veces preocupan y hacen que no rindan’’, puntualizó.


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Y retornamos al pasado futbolero. ¿Tu mejor momento?: ‘‘Fueron varios, como ejemplo, los años 1983 y ’84, con Cerro Porteño. Con el Olimpia, en los años 1988 y ’89, cuando fuimos vicecampeones de la Copa Libertadores de América. Y como corolario quiero destacar las veces que integré el plantel de la selección nacional paraguaya, siempre me fue bien’’, afirmó. Es que la estadística así lo demuestra.


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¿Tu mejor gol?: ‘‘Me quedo con el que le hice al ‘Pato’ Fillol, de Argentina, cuando le ganamos 1-0 en el Defensores, por la Copa Félix Bogado. Recibí el balón en el aire y realicé una media chilena de frente al arco y el arquero, pasándole por encima’’ (jugado el 28 de abril del ’85), recordó.


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Alfredo Mendoza fue preponderante y necesario en la punta zurda. Por su velocidad, el despliegue físico, las entradas rápidas en diagonal para sacar sus potentes disparos al arco, marcando goles interesantes, en los clubes que jugó y más en la selección.


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Hoy recomienda a los jóvenes: ‘‘Que se cuiden y si juegan al fútbol, no abandonen sus estudios (el fútbol es pasajero), para que mañana tengan otra profesión de que sustentarse’’, nos decía en la despedida. Una despedida a todo fútbol en una mañana lluviosa y agradable, como anticipo de la primavera 2002.
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