"No nos ha sorprendido acabar donde acabamos hoy; y nos resultó difícil optimizarlo todo con sólo una sesión de entrenamientos", manifestó el doble campeón mundial asturiano, con 32 triunfos y 106 podios en la Fórmula Uno, en una interminable segunda juventud a un mes de cumplir 45 años, pero que tiene que lidiar con un coche, el AMR26, que, en la actualidad, es el peor de la parrilla.
"Me conformé con las vueltas que dimos en la calificación para el sprint y creo que hicimos un buen trabajo como equipo, pero estamos muy lejos aún de donde nos gustaría estar", indicó Alonso en Silverstone, circuito en el que logró dos de sus 32 triunfos en la Fórmula Uno: en 2006, cuando revalidó título con Renault; y en 2011, a bordo de un Ferrari.
"Veremos a ver qué podemos hacer mañana en el sprint", añadió el genial piloto asturiano, asimismo campeón del mundo de resistencia (WEC), categoría en la que, entre otros triunfos, logró dos en las prestigiosas 24 Horas de Le Mans (Francia) para Toyota.
