El dorsal 0 y la cara de Haliburton dominan estos días Indianápolis, tanto en los alrededores del Gainbridge Fieldhouse este viernes justo antes del cuarto partido de las Finales como por las calles en general de una ciudad en la que el baloncesto se venera casi como una religión.
Haliburton es el emblema de estos sorprendentes y alucinantes Pacers, con un estilo frenético y ultraofensivo y que nunca se dan por vencidos.
El base ha firmado algunos de los instantes más espectaculares de estos Pacers expertos en remontadas, el último de ellos en el primer partido de las Finales con un canastón a falta de 0.3 segundos que dejó muda a toda la afición de Oklahoma City.
Haliburton es el termómetro de Indiana: si él está fino, todo el equipo de Indiana fluye de maravilla.
Eso sucedió en el cuarto encuentro, cuando el líder de los Pacers selló su mejor actuación hasta el momento en estas Finales acariciando el triple-doble con 22 puntos, 9 rebotes y 11 asistencias.
El conjunto entrenado por Rick Carlisle ha dado motivos de sobra para que los fans de Indiana sueñen con el anillo -los Pacers tienen tres títulos de la ABA pero ninguno de la NBA- y los alrededores del estadio volvieron a presentar este viernes en la previa del encuentro un ambiente fantástico.
No solo en las entradas al estadio se veía una multitud de camisetas de amarillo y azul oscuro sino que en los bares de la calle Meridian, en el centro de Indianápolis, también se amontonaban los fans en largas filas para disfrutar del partido.
Los Pacers regresan a las Finales 25 años después de su primera y única aparición hasta ahora en la serie por el anillo. Fue en el año 2000, cuando Los Angeles Lakers de Kobe Bryant y Shaquille O'Neal le arrebataron la gloria al combinado de Indiana encabezado por Reggie Miller.
