De entrada, Guardiola sorprendió a todos modificando el esquema táctico con el que tanto hizo sufrir al París SG en semifinales (2-1, 2-0). Resultado: su equipo se vio superado por el Chelsea de Thomas Tuchel. “Guardiola cruzó la estrecha frontera entre ser un genio y la locura, y decidió que una final de la Champions era el momento adecuado para hacer uno de sus experimentos de profesor loco”, estimó el tabloide británico The Sun. “El gran alquimista del Manchester City acabó creando solo una bomba fétida, con un City sin un centro del campo defensivo ni un delantero centro nato”, analizó.
La prensa británica fue, por lo tanto, dura contra Guardiola, entre la incomprensión y la perplejidad por cómo el City dejó escapar una Champions que parecía reservada para ese club.
“Podríamos haberlo hecho mejor en la primera parte. Pero era el Chelsea, es difícil hacerles ocasiones. Estoy triste, pero no tengo mucho de lo que culparme”, dijo Guardiola. Como DT, Pep hizo campeón de Europa al Barça de Lionel Messi en 2009 y 2011, pero desde entonces la ‘Orejona’ le es esquiva. No la ganó ni con el Bayern (2013-2016) ni con el Manchester City (desde 2016), pese a los enormes recursos económicos puestos a su disposición.
