Lo que se inició con la promesa de la esperanza para el desarrollo del deporte en el interior del país, hoy es una triste realidad de la desidia del uso de los fondos públicos y la impunidad.
Entre fines de 2010 y parte del 2011, la Secretaría Nacional de Deportes (SND), bajo la administración de Paulo Reichardt, adjudicó cuatro licitaciones para la construcción de estadios en las ciudades de Limpio, Carapeguá, Concepción y Coronel Oviedo.
Alrededor de G. 18.400 millones destinó a la construcción de los cuatro estadios, que tienen el mismo modelo y no cumplen con las mínimas exigencias de seguridad de la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA).
Tres de las megaobras fueron adjudicadas al Grupo Villalba Piñeiro SA, representada por Édgar Raúl Villalba Piñeiro, y uno solo a la empresa Jónica SA, representada por Natalicio Chase, actual titular de la Essap.
Problemas desde el principio

Los estadios, además de poco funcionales y estéticos, pues tienen graderías en un solo sector y presenta un aspecto desolador en los demás puntos cardinales, fueron construidos con estándares muy bajos de calidad, despreciando incluso cuestiones básicas como ventilación en áreas como palcos y cabinas de prensa.
Esta situación fue advertida ya por publicaciones periodísticas que datan de 2013. Hoy, la realidad es desoladora.
Prácticamente inservibles
El que se encuentra en peores condiciones es el estadio construido en Limpio que nunca fue terminado. Recientemente, la liga local aceptó habilitar solo el gramado para la disputa de partidos oficiales, pero las gradas no se pueden utilizar o al menos no se debería.
El estadio de Carapeguá a llegó a ser utilizado para partidos de Primera División, pero la estructura presentó problemas varias veces y la transmisión de los juegos siempre fue un martirio debido a que las cabinas no contaban con sistema de ventilación debido.
Los estadios de Coronel Oviedo y Concepción también presentan realidades desoladoras. El último, por ejemplo, tiene los baños destrozados y la estructura presenta probables deficiencias.
Impunidad
En 2013, poco después de asumir el cargo de ministro de Deportes, el retirado tenista Victor Pecci anunció que su administración había detectado un millonario faltante. Apuntó a sus predecesores en el cargo y anunciaron el inicio de una serie de auditorías que incluirían los gastos en los estadios. El caso quedó en la nada.
