Cerro Porteño y un triunfo balsámico ante Ameliano tras la caída en el clásico

El delantero Jonatan "Bocón" Torres, festeja el tanto ganador de Cerro Porteño sobre Sportivo Ameliano, en medio de Cecilio Domínguez y Juan Manuel Iturbe.
El delantero Jonatan "Bocón" Torres, festeja el tanto ganador de Cerro Porteño sobre Sportivo Ameliano, en medio de Cecilio Domínguez y Juan Manuel Iturbe.Fernando Romero

Cerro Porteño logró redimirse de la caída en el superclásico tras imponerse por la mínima (1-0) ante el Sportivo Ameliano en el Estadio Arsenio Erico. En el marco de la séptima fecha del Apertura 2026, el conjunto azulgrana quebró una seguidilla de tres jornadas sin sumar de a tres —producto de un empate y las dos derrotas recientes— gracias a una anotación de Jonatan Torres, quien aprovechó una respuesta débil del portero Miguel Martínez. Con este resultado, el “Ciclón” no solo retoma la ruta triunfal, sino que tumba el invicto de cuatro partidos que ostentaba la “V Azulada”.

El compromiso arrancó con un Cerro Porteño volcado al ataque, posicionándose rápidamente en campo enemigo. La principal arma del “Ciclón” fue Harold Santiago Mosquera, quien tras una doble insistencia por la banda, logró enviar un centro quirúrgico al corazón del área. El envío fue conectado por Pablo Vegetti, quien ensayó un derechazo de sobrepique que se elevó por encima del travesaño; una acción que resultó ser un calco de la oportunidad desperdiciada por el delantero en el reciente superclásico ante Olimpia.

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Sin embargo, tras ese aviso inicial —que terminó siendo la aproximación más clara del conjunto azulgrana—, el Sportivo Ameliano tomó las riendas del encuentro. Con Valentín Larralde como eje y conductor, la “V Azulada” impuso condiciones, confirmando que su modelo 2026 dista mucho de las versiones de temporadas pasadas. Bajo la tutela estratégica de Roberto Nanni, el equipo exhibió un criterio notable: la premisa es no rifar el balón, priorizando la salida limpia desde el fondo y aprovechando la movilidad de un Larralde capaz de retroceder para gestar juego o filtrar pases a las espaldas de la defensa rival.

Pese al dominio estético, a Ameliano le faltó la cuota de jerarquía necesaria para traducir su posesión en peligro real, limitándose a ataques tibios que no representaron una amenaza para el arco custodiado por Alexis Martín Arias. En el ocaso de la primera mitad, se instaló la polémica: Cerro Porteño logró vulnerar la valla de Miguel Martínez mediante un cabezazo de Cristhian Paredes tras un servicio de Robert Piris da Motta. No obstante, el tanto fue invalidado a instancias del VAR debido a una “cortina” de Juan Manuel Iturbe sobre Julio González. La decisión fue sumamente cuestionada, puesto que, si bien existió el contacto, el mismo no parecía tener incidencia directa ni en la trayectoria del centro ni en la definición del mediocampista.

En el complemento, la fisonomía de Cerro Porteño cambió positivamente gracias a las variantes introducidas por Jorge Bava. El equipo ganó frescura y estuvo a punto de romper el cero tras un error compartido en la última línea de la “V Azulada”. Un centro de Mosquera provocó que el balón picara y se le escapara de las manos a Miguel Martínez; el rebote quedó corto ante la débil cobertura de Luca Falabella, dejando a Juan Manuel Iturbe con el arco a su merced. El remate de primera del atacante parecía destinado a la red, pero un cruce providencial de Julio González desvió el esférico apenas por encima del larguero, salvando el empate.

Superada la barrera de la hora de juego, el conjunto azulgrana logró romper el celofán mediante una transición directa y punzante. La acción se gestó con una pelota larga desde campo propio de Robert Piris da Motta, un balón que, en principio, parecía estar bajo el dominio de Julio González. Sin embargo, el defensor, excesivamente pendiente de la trayectoria del esférico, descuidó la referencia de su marca: Jonatan Torres, quien le ganó la posición haciendo valer su potencia física y, tras resistir la embestida del zaguero, sacó un zurdazo que terminó sentenciando la apertura del marcador, con un remate centrado que contó con la discreta respuesta de Miguel Martínez; el guardameta no logró contener un disparo que pasó por debajo de su estirada, dejando la sensación de que pudo haber hecho algo más.

Con esta anotación, la apuesta de Bava finalmente rindió dividendos, logrando que el “Ciclón” quebrara una alarmante sequía goleadora que ya promediaba cuatro compromisos sin festejos. Tras ponerse en ventaja, Cerro Porteño dispuso de situaciones adicionales para ampliar la brecha en el marcador; sin embargo, estas acciones solo sirvieron para evidenciar su actual déficit en la generación de juego asociado. Resultó sintomático que la diferencia llegara a través de un pelotazo largo que saltó líneas, prescindiendo de la elaboración colectiva para apostar por la vía directa.

En el tramo final, el conjunto azulgrana supo replegarse con inteligencia y proteger su renta, manteniendo el juego lejos de los dominios de Alexis Martín Arias. Por su parte, el Sportivo Ameliano fue perdiendo revoluciones y frescura, diluyéndose gradualmente tras el notable protagonismo que había asumido durante la primera mitad, lo que le impidió poner en riesgo el triunfo cerrista.

Detalles del duelo entre Cerro Porteño y Sportivo Ameliano
Detalles del duelo entre Cerro Porteño y Sportivo Ameliano