Goles no taparon malos rendimientos
Pese a que los goles llegaron sobre el final, no lograron disimular la floja actuación de ambos equipos, una situación que suele repetirse cuando el calendario se adelanta y obliga a jugar en pocos días.
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La carga se sintió especialmente en Luqueño, que el lunes por la mañana había afrontado un duelo de alta intensidad ante Guaraní, y ese desgaste físico fue evidente en varios de sus jugadores.
En cuanto a Trinidense, nunca encontró la precisión que lo caracteriza y terminó dejando escapar dos puntos que parecían al alcance.
Luqueño mostró serias dificultades para generar juego ofensivo, con un Gio Bogado impreciso e irresoluto, que terminó enredándose en acciones individuales sin lograr filtrar pases claros para Maggi o Walter.
Este último tuvo dos oportunidades frente al arco, pero no logró concretar ninguna, desperdiciando las pocas chances creadas.
Otro de los puntos bajos fue el Chico Díaz, cuyo rendimiento volvió a quedar en deuda. Su fútbol, ya lejos del nivel que alguna vez ilusionó a la afición, se mostró nuevamente apagado, incluso evidenciando molestias físicas que condicionaron su desempeño.
Por el sector izquierdo, Triqui intentó ser una vía de salida, pero las constantes imprecisiones de Tobías Morínigo al asociarse con Ronaldo Báez impidieron que esa banda generara el peligro esperado. Con un Luqueño sin claridad ni profundidad, el resto del primer tiempo transcurrió sin sobresaltos.
En la segunda parte, las variantes de ambos otorgaron un poco más de dinamismo, pero faltaba la precisión en la ofensiva.
Camacho ingresó a 13’ que finalice el partido y en la primera oportunidad que tuvo convirtió tras un grosero rebote de Aguilar, Néstor anotaba la ventaja para Triqui y su gol 143 en el fútbol paraguayo.
Luqueño reaccionó rápido y apuró las acciones para que dentro del área un mal despeje de Román pega en su compañero Lucas González para que el balón vaya en contra y se establezca la igualdad definitiva.

