La diferencia entre participar y competir
Insinuó San Lorenzo, concretó Rubio Ñu. Es tan frágil la última línea albirroja que con tanta facilidad le hacen goles. El Laureado aplicó en golpe y luego administró el juego respaldado en la experiencia.
Tiro de esquina de Rojas para el frentazo del zaguero argentino Blasi tras dejar fuera de acción a Cáceres. El tablero se movió bien temprano.
Un punto de 21 posibles. Pobre producción del Rayadito, que falló en el armado del plantel, al que le falta jerarquía. Son voluntades dispersas, no existe un trabajo en el equipo.
La distribución de las tareas tampoco parece ser la mejor. Al volante central Aldo Quiñónez le otorgan la posibilidad de cobrar los tiros libres ofensivos. Es un batallador, no un dechado de virtudes técnicas como para esperar remates con sutileza.
Al elenco ñuense tampoco le sobró mucho, pero al menos se ve un trabajo más ordenado. El sub 19 (Pereira) estaba flojo, por lo que al toque fue reemplazado por Pérez, quien se perdió oportunidades propicias para anotar frente a Cristóforo, tanto en el primer tiempo como en el segundo.
Ánderson Leguizamón aprovechó una gran asistencia de Carlos Giménez para aumentar la ventaja albiverde y liquidar el pleito. Ingresaron juntos y revitalizaron al conjunto local en Trinidad.
Rubio Ñu dio un salto gigantesco en el promedio y dejó a Ameliano en la zona roja. Si continúa así, va a ganar mucho más de lo que va a perder. Atrás quedó el turbulento inicio de temporada.

