Firmeza, eficacia y dosis de fortuna
En materia de acciones ofensivas con posibilidades de gol en el primer tiempo, Luqueño tuvo en mayor número, aunque las primeras las dispuso tuvo Rubio Ñu.
Un exceso de confianza en el área del “Pira” Benítez le permitió a Rodrigo Rojas capturar el balón. Su potente disparo fue bloqueado por Aguilar y del rebote, el tiro de Willy Mendieta salió desviado.
El Sportivo replicó con un envío que Kevin Pereira que no lo pudo resolver de buena forma Maggi. Después, el guardián albiverde Frágueda tapó los tiros de Pereira y Villalba.
Los auriazules no pudieron sacar provecho del ligero dominio establecido y pagaron caro. El Laureado lució cansado y errático contra un adversario con algo más de energía.
Tras el descanso, se vinieron más emociones. La diferencia en juego a favor de Luqueño fue más acentuada. Sin embargo, a la hora de la definición, estuvo con la pólvora mojada. Pereira se perdió una oportunidad de conquista increíble.
Un balonazo de salida de Vallejos fue recepcionado por Carlos Giménez, que con suma facilidad le ganó en la corrida a Villalba para asistir a Estiven Pérez, quien sometió a Aguilar para inclinar la balanza a favor del elenco albiverde, que pudo aumentar la diferencia.
La imagen auriazul quedó desdibujada. De la superioridad a la impotencia, con jugadores de recambio que aportaron muy poco, sobre todo Maíz, con disparos horribles, Kure’i Ruiz y Walter González.
Momento dulce de Rubio Ñu, que ganó con firmeza, eficacia y un toque de suerte. Luqueño está al borde de la zona roja del promedio. No juega mal, pero en el fútbol no existen los merecimientos.
