Mientras el torneo Apertura se acerca a su desenlace y el título de campeón comienza a asomarse cn la ventaja a favor de Olimpia, la atención de este sábado se traslada a la parte baja de la tabla. En el barrio Santísima Trinidad, el “Albiverde” y el “Auriazul” protagonizarán una auténtica batalla por la categoría, en un duelo donde el margen de error es mínimo
El conjunto dirigido por Felipe Giménez llega a esta cita con el viento a favor. Luego de una racha negra de cinco derrotas consecutivas, el equipo ñuense logró enderezar el rumbo con dos victorias seguidas: primero sorprendiendo a Libertad y, recientemente, superando a un rival directo como el Sportivo San Lorenzo.
Pese a este envión anímico, la realidad matemática es asfixiante. Rubio Ñu ocupa actualmente el penúltimo lugar en la tabla de promedios, situándose en la temida “zona roja”. Al dividir sus puntos por una sola temporada, cada triunfo es un tanque de oxígeno puro, pero una derrota este sábado podría ser un golpe ante otro rival directo.
Por su parte, el “Chanchón” de Hernán Rodrigo López llega a La Arboleda caminando sobre la cuerda floja. Aunque técnicamente se mantiene fuera de la zona de descenso, su promedio —calculado sobre tres temporadas— lo tiene contra las cuerdas. Para Luqueño, el partido no solo es una oportunidad de sumar, sino la obligación de no permitir que un rival directo le arrebate el sitio.
Si bien vienen de una victoria reconfortante ante Sportivo Trinidense, el equipo pierde a su pieza más determinante: Iván Maggi. El máximo artillero del certamen y héroe del último partido con doblete ante la “Cruz Amarilla”, se ausentará por acumulación de cinco tarjetas amarillas, dejando un vacío difícil de llenar en la ofensiva luqueña justo en uno de los partidos más críticos del año.
