El encuentro tuvo como indiscutible protagonista al Sportivo Luqueño, que asumió el control del balón e Impuso una gran intensidad a su juego. Enfrente, Guaraní sufrió para conectar tres pases seguidos y solo logró recuperar la posesión cuando el desgaste físico comenzó a pasarle factura al auriazul. Todo este panorama se vio agravado por el pésimo estado del campo de juego del Deportivo Capiatá, que atentó contra el desarrollo fluido del cotejo.
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El encuentro comenzó con una jugada sumamente polémica: el lateral izquierdo Jonathan Espínola contactó el balón con el brazo abierto dentro del área intentando cerrar un centro que llegó desde la derecha. Tras la exhaustiva revisión desde la cabina del VAR, los jueces interpretaron que el defensor auriazul fue previamente desplazado por el delantero Iván Maggi, un empujón que provocó que, en plena inercia, terminara extendiendo el brazo de manera involuntaria.
La primera mitad ofreció escasas acciones de riesgo, aunque fue el auriazul el que estuvo más cerca de romper el cero con un par de aproximaciones. Primero avisó René Rodríguez con una incursión ofensiva en la que encontró ángulo para sacar un derechazo rasante que se marchó apenas desviado junto al poste derecho de Gaspar Servio. Poco después, Fernando Fernández recibió con total libertad en tres cuartos y sacudió un remate con una trayectoria vivoreante, exigiendo una notable respuesta de Nicolás Campisi, quien tras un leve desequilibrio inicial logró corregir su posición a tiempo para despejar el balón con mano firme.
La etapa complementaria comenzó nuevamente con el dominio del Sportivo Luqueño, que tuvo la gran oportunidad de adelantarse en el marcador tras una nueva mano dentro del área de Jonathan Espínola. En su intento por bloquear un centro enviado por Marcelo Ojeda, el lateral estiró la pierna izquierda y, de manera innecesaria, extendió el brazo haciendo contacto con el balón. La infracción fue detectada por el VAR, decretando la pena máxima; sin embargo, Iván Maggi desaprovechó la ocasión al ejecutar el remate por encima del travesaño.
Apenas un minuto después, Guaraní castigó la falta de eficacia auriazul aprovechando una jugada a balón parado. Tras un tiro de esquina cerrado ejecutado por Diego Fernández, el arquero Nicolás Campisi despejó a medias y dejó el balón a merced de Maximiliano Añasco, quien intentó amortiguarlo de pecho; sin embargo, el control se transformó en una asistencia involuntaria que devolvió la pelota al área caliente, donde apareció Fernando Fernández para empujar el esférico al fondo de la red y decretar el tanto.
Superada la hora de partido, el Sportivo Luqueño encontró el tanto de la paridad gracias a una auténtica genialidad de Marcelo Ojeda, quien fue autor intelectual y material de la paridad, transformando una jugada común en un golazo. El extremo recibió recostado sobre la derecha, combinó hacia el centro con Aldo Maíz y este le devolvió una pared perfecta que lo dejó de cara al arco; con una ejecución de gran factura, Ojeda abrió el pie izquierdo para colocar el balón en el ángulo superior derecho de Gaspar Servio.
Lejos de conformarse, Guaraní buscó desnivelar el marcador y estuvo muy cerca de conseguirlo en una jugada originada sobre el sector derecho. Daniel Pérez, ubicado en tres cuartos de cancha, envió un centro medido a la cabeza de Juan Manuel García, cuyo frentazo encontró bien parado a Nicolás Campisi; sin embargo, el balón dio rebote y le quedó servido a Maximiliano Añasco, cuyo segundo intento fue nuevamente bloqueada de manera providencial por el arquero, quien achicó el ángulo con gran rapidez.
Antes de ingresar al último cuarto de hora, el Sportivo Luqueño dio vuelta el marcador con una jugada nacida de un saque lateral ofensivo de Alexis Cantero desde la izquierda. El balón fue pivoteado por Walter González hacia la posición de Iván Maggi, quien intentó filtrar un pase de puntín que se desvió levemente y quedó amortiguado en la marca de Maximiliano Añasco; la pelota ganó una elevación exacta para que Lucas Morales la conectara de cachetada, clavando el esférico en el ángulo superior izquierdo de Gaspar Servio. La estéril volada del arquero terminó por realzar la belleza de la anotación del ex-Olimpia.

