Luqueño y Ameliano se enfrentaron en Itauguá en un duelo que arrancó con una dinámica interesante desplegada por ambos equipos. A pesar de la intensidad demostrada, ninguno de los dos fue claro a la hora de inquietar el arco rival en los primeros minutos.
Lea más: Luqueño vs. Ameliano, en el duelo de cierre de la jornada
Aún así, la “V” azulada se plantó mejor en el campo de juego, trianguló de manera más efectiva y buscó en todo momento abrir el marcador. En contrapartida, el Auriazul tuvo dos llegadas consecutivas con peligro de gol en los pies de Iván Maggi y Marcelo Ojeda, pero Ángel Sánchez intervino providencialmente.
Con la misma temática —Ameliano dominando y atacando y Luqueño defendiéndose y saliendo de contragolpe—, Giovanni Bogado pisó el área grande contraria, remató fuerte de derecha y otra vez Sánchez sacó el esférico al córner, por lo que el portero empezaba a convertirse en la figura.
Pero, a los 34 minutos, Cristhian Ocampos rompió el cero tras una jugada en la que sus compañeros no dieron por perdido un balón. La pelota fue recuperada por la derecha y la tocaron Luis Ayala, Raúl Cabral y Julio González; este último habilitó al goleador, quien solo tuvo que empujarla al fondo de la red para establecer el 1-0 provisorio, resultado con el cual se fueron al descanso.
La etapa complementaria comenzó con un cambio en el conjunto que ofició de local, Luqueño; ingresó Aldo Maíz, quien, ni bien pisó el terreno, ya tuvo una opción al ejecutar un tiro al arco al que le faltó potencia y dirección, por lo que Sánchez lo controló sin mayor exigencia.
Pero fue nuevamente Ameliano el que amplió la diferencia, a los 51 minutos: Ayala metió un centro al corazón del área, Lucas Morales despejó corto para dejarle el balón servido a Édgar Páez, quien remató a portería, y Ocampos, que estaba en el área chica, colocó la pelota en el techo del arco y volvió a vencer la resistencia del guardameta Francisco Mongelós, que nada pudo hacer para evitar el 2-0 de la visita.
Herido el “Chanchón” fue para adelante con lo que tenía y podía. Ingresó Walter González, delantero que obligó al “Polaco” González a estirar la pierna de más dentro del área y a cometer una clara infracción, por lo que el juez David Ojeda no tuvo otra alternativa que pitar la pena máxima, que Bogado la transformó en gol desde los doce pasos a los 79 minutos, un descuento (2-1) que reavivó la parte final del cotejo.
Los dirigidos por Roberto Nanni se cerraron bien atrás y cortaron todos los circuitos de ataque planteados por Hernán Rodrigo López, estrategia que funcionó a la perfección, ya que Ameliano fue sólido, selló un gran triunfo, volvió a sumar de a tres —luego de un empate y una derrota en las fechas anteriores; 1-1, ante Guaraní; y 1-3, ante Trinidense—, y recuperó la sonrisa en el certamen.
