Los dos equipos buscaron presionar la salida del contrario y con el correr de los minutos vino una fase en la que el Leipzig pareció imponerse en el pulso y tuvo una fase con dos buenas llegadas, por intermedio de Emil Forsberg en el minuto 25 y de Jean-Kevin Augustin en el 28. El Bayern tardó en sacudirse de esa fase de presión del Leipzig y no volvió a aproximarse a la portería.
El segundo tiempo empezó con la misma tónica y con el Leipzig jugando bastante adelantado pero el Bayern logró lanzar dos contragolpes en el segundo de los cuales Naby Keita tuvo que detener con falta a Lewandowski y fue expulsado al ver la segunda amarilla. Cuando todo parecía a favor del Bayern, en uno de los pocos avances del Leipzig, hubo un penalti de Jerome Boateng contra Poulsen. Lo convirtió Forsberg y puso en ventaja al Leipzig que luego se replegó a defender. La resistencia duró cinco minutos y se rompió cuando, en el 73, Thiago marcó el empate de cabeza a un pase de Boateng desde tres cuartos de cancha.
Los equipos se fueron a la prórroga en la que el Bayern puso el balón casi todo el tiempo en la mitad contraria pero no pudo volver a marcar. La tanda de penaltis era un premio al coraje del Leipzig, y a lo que había hecho en el primer tiempo, pero el Bayern mostró nervios de acero.
