El Danzarín había iniciado el torneo bajo el comando de Gustavo Bobadilla, quien fue cesado del cargo luego de dirigir seis partidos (3 triunfos, 1 empate y 2 derrotas). El elegido para darle continuidad al objetivo del inmediato retorno a la máxima categoría fue César Castro, quien condujo al equipo no solamente al ascenso, sino a conquistar el título de campeón.
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- ¿Cómo se dio para que tomen el equipo luego de la salida de Gustavo Bobadilla?
- Como yo estaba entrenando la Reserva, tenía un conocimiento de lo que era el plantel de primera, veía los entrenamientos y así fui conociendo lo que era ese grupo. Eso me sirvió para cuando me nombraron director técnico, y ya no tuve que hacer ese reconocimiento al plantel, sino que ya lo conocía. Me fue muy bien con la reserva, íbamos punteros cuando me nombraron técnico de la Primera, y fui muy afortunado desde que agarramos el equipo con mi cuerpo técnico: José Valleau (preparador físico), Horacio “Pipo” González (preparador de arqueros), Vidal Sanabria y Marcos Tiozzo (asistentes técnicos).
- Con ellos hicimos una modificación, cambiamos el método de entrenamiento, adaptamos a lo que nosotros queríamos, que era tener más velocidad en el juego, y nos salió bien la apuesta, los jugadores respondieron. Siempre tuvimos buena afinidad con el plantel, nuestro debut con Pastareo fue con victoria, significó que el grupo se tranquilizó, se afianzó, y significó que el cuerpo técnico también pueda desarrollar la planificación que teníamos. Realmente, ese primer paso fue fundamental, para que nosotros pudiéramos trabajar con confianza.
- ¿Qué influencia tuvo Gustavo Bobadilla en el armado de la plantilla y de las variantes?
- La selección de jugadores la hizo el profe Gustavo Bobadilla, un plantel de más o menos 37 a 40 jugadores, en el que entraban jóvenes y veteranos, gente que jugaba y los que no, por la densidad del plantel, pero indudablemente la selección de jugadores la hizo el profe Bobadilla. Nosotros afianzamos un grupo en primera instancia, que fue el que empezó a competir y respondiendo a la exigencia del campeonato con gran solvencia. Nuestra columna vertebral estaba constituida por jugadores de experiencia: Bernardo Medina (portero), Rolando García Guerreño, Gustavo Giménez (defensores), Derlis Orué, Franco Aragón (mediocampistas), Lisandro Cabrera (delantero), entre otros integrantes.
- ¿Cuál es la importancia de tener dentro del plantel a jugadores de la calidad de Santiago Salcedo y José Ortigoza?
- Esa calidad de gente y de jugadores como José Ortigoza, como Santiago Salcedo, y varios otros, hacía que nuestro vestuario sea realmente de primer nivel, respetuoso y trabajador. Eso llevó a que el grupo se impulsara, se exigiera, y se hiciera fuerte. Los aportes de calidad individual hizo que en el grupo se de excelencia, y a través de esa excelencia podamos tener ese ascenso y el título de campeón, porque también hemos sumado una gran cantidad de puntos que fue un gran aporte de la calidad de los jugadores.
- ¿El éxito de Sol de América se basamento y seguir manejándose como un equipo de Primera?
- Sol de América es un club en el que realmente uno disfruta trabajar, todo es ordenado, hay siempre respuestas a las inquietudes, hay una gran infraestructura que apoya el trabajo. Sol de América es un equipo de primera que tuvo un mal pasar el año pasado, este año se recuperó y está en el lugar que debiera estar siempre, por eso agradecemos que el pasar por la intermedia haya sido solamente de un año, y volvamos donde merecemos estar.
- ¿El torneo de a División Intermedia es tan difícil como se ve desde afuera?
- Uno al ver la cantidad de participantes en la Intermedia, que es muy buena, creo que en Primera División también debe haber un aumento en la cantidad de participantes. Pero en Primera se sabe que Olimpia, Cerro Porteño y Libertad va a salir campeón, en Intermedia el torneo va dictando, por etapa, que equipo está en la punta, que equipo está mejor, y después tenés una competencia de seis, siete equipos que está peleando por ese ascenso y por mantener la punta, el segundo lugar, el tercero está cercano. Así se tiene equipos que están muy cercanos uno a otro en gran cantidad, lo que hace que el torneo sea competitivo, todos los partidos son muy disputados, cerrados en sus marcadores.
- ¿Cuáles fueron los campos más incómodos, en los que no se sintieron bien al jugar?
- En varias canchas nos sentimos incómodos, creo que hay equipos que deberían invertir más en sus campos, apuestan a jugar en campos malos, o que el equipo rival no pueda desarrollar su juego. No es una buena decisión, hay que apostar al buen juego, a juego veloz, a mantener el balón, y para eso se necesitan buenas canchas, cosa que no se da en ciertas en algunos casos, creo que debería haber mayores exigencias de la APF para que el juego en Intermedia se desarrolle mejor, haya más juego pulcro y no sea solamente con pelotazos como generalmente estilan algunos. Hay equipos que apuestan a eso y les sale mal, generalmente el equipo que tiene mala cancha termina yéndose al descenso. No quiero nombrar clubes, pero hay tres o cuatro, que tienen canchas lamentables.
- ¿Cuáles son las virtudes que podés destacar del plantel que tuviste a tu cargo?
- El plantel se define en: integridad, actitud al entrenamiento, espíritu ganador y respeto, creo que esas palabras definirían al grupo, además de la unión en pos del objetivo, puesto que los jugadores que no iban a jugar, siempre estaban presentes en el vestuario para alentar a sus compañeros, en partidos como en Campo 9 o en Minga Guazú, hubo jugadores que se juntaron en un vehículo y fueron a apoyar a sus compañeros, eso de da muy poco, el sentido de compañerismo entre ellos era muy alto y eso llevó a que el equipo consiguiera el objetivo, creo que nuestro aporte fue importante también, porque le dimos una identidad de juego, los jugadores se sintieron seguros con esa identidad, con ese modelo de juego, y nos fue bien, conseguimos el campeonato.