El desarrollo del compromiso reflejó la iniciativa de un Recoleta FC que asumió el protagonismo mediante el control de la pelota, aunque careció de profundidad para lastimar. Por su parte, Guaireña optó por un planteo conservador, apostando a lastimar a través de transiciones veloces y respaldándose en la experiencia ofensiva de futbolistas con trayectoria en la división de honor como Juan José Heinze, Cristian Paredes y Antonio Marín.
Superada la primera media hora de juego, Marcelo Cañete, encargado de conducir los circuitos del «canario», se ubicó sobre el sector derecho para asociarse dentro del área con Juan Alexander Franco. Tras recibir la devolución de pelota en el punto penal, el mediocampista abrió demasiado el pie zurdo y su remate terminó marchándose desviado a corta distancia del poste custodiado por Leandro Gutiérrez.
Cerca del final de la etapa inicial, el conjunto albiceleste rompió el cero en su primera llegada a fondo. La jugada se originó en un envío largo de Hugo Portillo hacia campo rival, donde Antonio Marín se interpuso ante Claudio Figueredo para hacerle una cortina a Alejandro Arce; este último dominó con determinación, se abrió espacio frente a Nico Marotta y sacó un violento derechazo rasante que se metió junto al palo de Andrés Marsengo.
Durante el complemento, y tras realizar tres modificaciones de vocación ofensiva, el cuadro canario intensificó su búsqueda para reflejar su dominio en el marcador y lograr la igualdad. El empate llegó gracias a una jugada preparada a balón parado, donde un tiro de esquina ejecutado por Wilfrido Báez encontró la cabeza de Lucas Monzón, quien asistió a Aldo González para que este empujara el esférico al fondo de la red con un potente frentazo.
Una vez superada la hora de encuentro, el elenco de la División Intermedia intentó replegarse y cuidar la paridad con variantes defensivas para estirar la definición hasta los penales. Sin embargo, sus planes se desmoronaron en el tramo final, cuando Claudio Figueredo capturó un rechazo de la defensa albiceleste y cedió hacia la banda derecha para Wil Báez, quien sorprendió con un remate directo al poste desprotegido de Leo Gutiérrez.
Lejos de conformarse con la ventaja parcial, los dirigidos tácticamente por Jorge González Frutos buscaron liquidar el pleito para evitar los penales y sentenciaron el encuentro en los instantes decisivos. Renzo Martino apareció con un certero cabezazo tras un centro lanzado desde el sector derecho por Wilfrido Báez, asegurando de esta manera la clasificación a los cuartos de final, instancia en la que aguardan por el vencedor del cruce entre Olimpia y Luqueño.
