Florentín, del reviro al destaque en Guaraní

El volante José Florentín se encuentra en un buen momento: lleva dos goles en dos juegos y su aporte es clave en el once de Guaraní. Sin embargo, el mediocampista recordó su inicio complicado cuando en Argentina se pasaba comiendo reviro, y que en la pensión aurinegra Robert Rojas le llegó a prestar dinero.

Florentín abrió el camino hacia el triunfo.
Florentín abrió el camino hacia el triunfo.Arcenio Acuña, ABC Color

Guaraní consiguió su primera victoria en el Apertura ante River Plate y el gol que lo encaminó fue obra de José Florentín. El volante aurinegro, que viene arrastrando un buen momento desde la temporada pasada, lleva dos tantos en dos cotejos. “Me gusta bastante pisar el área. El profe (Gustavo Costas) nos pide acompañar a los delanteros”, comentó en charla con el Cardinal Deportivo.

El zurdo de 24 años recordó que su inicio en la carrera no fue fácil. “Estuve en Argentina, de los 15 a los 16 años en Gimnasia de La Plata. Empecé ahí la formación. Acá vine para la Sub 17”, señaló.

El motivo que lo trajo a Paraguay fue que ya no se sentía a gusto “en Argentina, era lejos de la familia, vivía solo, no tenía contrato. Unos señores me ayudaban con el viático. Era muy sacrificado, lejos de la familia. Algunas veces no comía bien y eso afectaba en el rendimiento”.

Acerca de cuáles eran sus platos más frecuentes, Florentín respondió: “Le metía reviro, pireca. Me ingeniaba. No pasaba hambre, pero tampoco comía lo que tenía que comer”.

“De Gimnasia vine a Guaraní” por influencia de su hermano, que estaba en la Sub 20. “Hablé con él, le comenté la situación porque no quería preocuparle a mamá ni a papá. Me dijo: ‘Vení a Guaraní, vamos a vivir juntos, nos vamos a salvar’. Vivía en la pensión con mi hermano”, relató.

En la pensión aborigen coincidió con Robert Rojas, Rodney Redes, Antonio Marín, entre otros. “Fue una linda experiencia. Algunas veces, durante las noches le cuento a mi señora lo que pasé y lo que estoy viviendo”, señaló.

“Cuando Robert subió a la Primera División yo estaba en la Reserva y era complicado. Hasta llegué a usar una platita suya. Pero hay que aclarar que ya se la devolví”, recordó entre risas. Además confesó que de niño ayudaba a su papá en la olería: “Durante las vacaciones de invierno, sí o sí tenía que trabajar”.

Como todo jugador, el sueño es llegar a la selección. “Uno siempre trabaja para eso, para defender los colores de la selección. Ahora hay grandes jugadores, grandes valores, pero uno trabaja para ser llamado, tenido en cuenta por lo menos una vez”, sentenció.

En la temporada pasada marcó seis goles en liga y dos en la Copa Libertadores.

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