La fisonomía del recinto cambiará radicalmente, ya que pasará a contar con un formato de doble bandeja separado por un corredor funcional. En la zona de Preferencias, se instalará una cubierta que protegerá a los aficionados, complementada con la creación de palcos tanto en la parte superior como en los laterales. El plan a largo plazo es ambicioso: la directiva proyecta extender el techado a las graderías y plateas, buscando que la mayor parte del estadio brinde protección total contra las inclemencias del tiempo.
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Una de las innovaciones más disruptivas del proyecto es la implementación de un campo de juego híbrido, lo que convertirá al Rogelio Silvino Livieres en el primer estadio de Paraguay en contar con este escenario. Este sistema, que combina un 50% de césped natural con un 50% de fibras sintéticas, garantiza una superficie de juego de élite, con mayor resistencia al desgaste y un drenaje optimizado para la alta competencia.
Con una inversión total que asciende a los 8 millones de dólares, el coliseo aurinegro tendrá una capacidad final para 16.500 espectadores. Este monto no solo cubre la renovación estética, sino una reingeniería estructural profunda que prioriza la seguridad y el confort. Guaraní apuesta así a una combinación perfecta entre su rica tradición y la modernidad necesaria para competir en el siglo XXI, transformando su legendario estadio en un recinto de vanguardia.
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