Sin embargo, el triunfo ante el Gumarelo no fue un trámite sencillo. El “Aborigen” tuvo que apelar a la resistencia y al orden táctico tras quedar en inferioridad numérica desde temprano por la expulsión de Patricio Coronel al minuto 12, transformando lo que pretendía ser un duelo de posesión en una clase magistral de repliegue y efectividad.
Un partido roto por las circunstancias
En conferencia de prensa, Romagnoli fue honesto al reconocer que los planes iniciales se quemaron apenas rodó la pelota. La expulsión y una lesión temprana obligaron a un replanteo total. “No hay mucho análisis por cómo se dio el partido: tenemos que hacer un cambio al poco tiempo de iniciado el encuentro; después, nos quedamos con un hombre menos. Y bueno, ahí ya el equipo tuvo que hacer otro tipo de esfuerzo: doblegar marcas, esperar un poquito más para salir de contra, manejar bien las transiciones... Ya se hizo otro partido”.
El técnico explicó cómo mutó el dibujo táctico para sobrevivir al asedio de un rival de jerarquía. “Ahí lo que intentamos hacer es un 4-4-1, con el sistema inicial que era un 4-3-3. Y bueno, ya se rompió el partido; era más defenderlo y salir de contra que, por ahí, aspirar a tener un poco la pelota, hacerla circular y mover al rival. Eso ya no se podía”.
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El valor del sacrificio colectivo
A pesar del dominio territorial de Libertad, Guaraní no se desesperó. La clave estuvo en la lectura de los momentos y en la capacidad de sufrir con orden, algo que Romagnoli destacó con énfasis. “El rival obviamente que tiene buenos jugadores, tiene jerarquía, tiene un gran entrenador. Y bueno, por muchos momentos tuvieron la pelota, se nos vinieron; hicimos bloque bajo, salimos de contra, pudimos encontrar un gol y sostenerlo, lo sostuvimos bien. Creo que en ese sentido el equipo lo pudo lograr. Nos habrán generado una que otra, pero en los 90 minutos (o 95), creo que el equipo, la verdad, es que se sacrificó. Y bueno, se notó”.
Al ser consultado sobre cómo lograron neutralizar las acciones del rival estando con diez hombres durante gran parte del encuentro, el DT profundizó en los conceptos defensivos. “El esfuerzo y saber que estás jugando con uno menos... Y, tratar de llegar a tiempo en los cambios de frente, acumular gente en el área cuando te tiran un centro, tratar de —si el equipo rival es profundo— temporizar eso; y si un central va afuera, el volante meterse”.
“Hay un montón de cuestiones que tenés que hacer cuando sos un jugador menos. Creo que el equipo eso lo captó bien porque lo pudo hacer. Sufrimos poco; sufrimos, pero poco. Y en el momento que pudimos salir de contra, pudimos hacer un gol y después lo sostuvimos. Creo que ahí estuvo la clave: un equipo bien cerradito con dos líneas de cuatro, tratar de no darles espacio o ese hueco que ellos por ahí necesitaban como para filtrar una pelota, girar y ya encarar a nuestros centrales”, continuó analizando el referente de San Lorenzo de Almagro.
El aporte del banco: “Son más importantes los que entran”
Para Romagnoli, la victoria no solo se explica desde el once inicial, sino desde la frescura que aportaron los relevos en el tramo final del partido, cuando el desgaste físico empezaba a pasar factura. “Obviamente que después, cuando va pasando el tiempo, se va notando el cansancio del esfuerzo, de los relevos que hicieron. Y creo que también me pone contento por cómo entraron los cambios: por cómo entró Iván Ramírez, por cómo entró Mariano Ramos, por Alcides Barbote también... Todos los cambios que hicimos entraron bien. Giovanni Gómez también entró bien y eso te da un plus”.
Finalmente, dejó una reflexión sobre la importancia del grupo por encima de las individualidades. “Cuando vos necesitás ese cambio de aire o frescura, los cinco cambios entraron espectacular. A veces hay que entender que el que está afuera tiene eso de poder entrar, de hacerlo bien, de darle aire al equipo; a veces son más importantes los que están afuera cuando entran que los que están por ahí jugando, y eso también me pone contento”.
