"El club estaba quebrado cuando llegaron estos señores, y desde entonces lo han mantenido durante siete años sin deudas. Estamos haciendo el mayor de nuestros esfuerzos para que la entidad gane dinero, pero les aseguro que es un club profesional manejado por gente que lo es y que trabaja entre 10 y 15 horas diarias", explicó el propio Federico en defensa del Consejo.
En la Junta se plantearon cuestiones muy diferentes que fueron desde el precio de los abonos hasta el hecho de que la asamblea se fechara en día laboral, lo que dificulta la asistencia a los accionistas.
Así lo trasladó el portavoz del Grupo Symmachiarii, Ignacio Suárez, quien demandó la necesidad de "un cambio drástico" en la gestión de un club al que le faltan empleados y donde la sangría de abonados -6.000 menos esta temporada- es un hecho patente.
"Se escucha, pero no se actúa. Hay un problema de capacidad de mando y es que no tienen ninguna: es un Consejo plano, sin capacidad de decisión y que no lleva a cabo propuestas de calado. Un club que no es capaz de pensar en el aficionado local tampoco puede cuidar al accionista extranjero", comentó Suárez al tiempo que pidió la dimisión o ampliación del Consejo.
Fue Federico González quien aclaró que sólo el Almería o los equipos insulares tienen mejor valorada su marca que el Oviedo, y respondió por la apuesta que la entidad hizo confiando en NMR, un patrocinador ahora en concurso de acreedores pero que, aunque no cumplió con todo lo estipulado, dejó en las arcas azules casi 500.000 euros.
"Acepto las críticas, y aquí estamos para servirles, pero yo sólo les pido que entiendan que esto es un negocio y los negocios deben ganar dinero. Evidentemente nos falta gente en el estadio, pero no voy a abaratar o regalar los bienes del Real Oviedo. Tenemos publicidad y haría falta más, pero eso tampoco lo voy a regalar", sentenció en una de sus intervenciones.
El presidente en funciones, Manuel Paredes, insistió en que LaLiga no escucha sus peticiones y que la última, cambiar el duelo de los azules ante la Ponferradina -Nochevieja y a las 14 horas de un laborable- había sido rechazada porque era factible que los bercianos jugasen y llegasen a celebrar la festividad a sus casas.
Respecto al fondo CVC la entidad solo aclaró que ya trabaja en dos videomarcadores para el Carlos Tartiere, que estarán disponibles el próximo verano, pero no concretó más acerca de cómo se utilizarán los 11,2 millones que va a recibir y que también podrá utilizar en el mercado invernal que está a punto de arrancar.
