Anécdotas de la Copa Libertadores de la M a la Z: Menno

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Redacción Deportes, 21 oct (EFE).- Después del agónico triunfo por 1-0 en La Plata con gol a los 87 minutos del defensor Néstor Togneri ahora le correspondía a Estudiantes visitar a Peñarol en el temido estadio Centenario para el partido decisivo de la final de la Copa Libertadores de 1970.

El encuentro se jugaría el 27 de mayo y todo hacía pensar que el equipo argentino debía estar preparado para resistir la presión del rival dentro de la cancha, y las provocaciones de los fanáticos desde el mismo momento de la llegada de la delegación a Montevideo.

Entonces surgió la brillante idea de contratar como guardaespaldas a un boxeador. Tenía que infundir mucho miedo para disuadir a los ultras rivales.

Y pronto las miradas de los directivos del Pincharrata apuntaron a José Umberto Menno, campeón argentino y sudamericano del peso mediano.

Además, Menno era nada menos que esparrin del campeón mundial de esa división, su compatriota Carlos Monzón.

Menno aceptó la misión con gusto y entusiasmo pues públicamente ya se había declarado "hincha a muerte" de Estudiantes.

El púgil llegó el día de la final al Centenario con cara de pocos amigos y se paró con sus enormes brazos cruzados al lado de la puerta del vestuario de su equipo del alma.

La seguridad de los jugadores y de los miembros de la comisión técnica estuvo garantizada pues, sin contratiempos salieron a la cancha para jugar el primer tiempo, regresaron para el intermedio y volvieron para la etapa final.

Durante el tiempo reglamentario los visitantes resistieron la presión del Carbonero y sacaron un 0-0 que los consagró por tercera vez campeones de la Copa Libertadores.

No obstante, la alegría por el título quedó empañada en la vuelta a los vestidores cuando los jugadores notaron que su musculoso ángel de la guarda lucía diversos golpes y moretones en el rostro, además de su ropa rasgada.

Si el partido de vuelta por el título terminó sin goles en Montevideo, Menno se jugó uno aparte y lo perdió por seis contra uno, ya que cumplido el tiempo reglamentario, y sin previo aviso, tuvo que pelar, prácticamente por su vida, contra media docena de boxeadores uruguayos.

Si no era posible a través del fútbol, había que buscar otra forma de golpear a los argentinos.

"Vinieron todos juntos. Jamás me pegaron tanto en la vida", relató años después el platense Menno, quien falleció el 18 de noviembre de 2014 a la edad de 78 años.