En el transcurso del encuentro, que finalizó 1-1, la hinchada de Cerro le tiró una banana a Samudio, como comparándolo con un mono. La reacción del paraguayo no fue con brutalidad; levantó la fruta, la comió y tiró la cáscara.
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Al finalizar el juego, Samudio lamentó el hecho. “La comí, me concentré y seguí jugando”, expresó el paraguayo.
Inclusive, tuvo que “mentir” a su hija para intentar tapar el acto de racismo. “No es lindo para el fútbol que pase esto, mi hija luego me preguntó por qué me habían tirado una banana y le dije que estoy viejito y me estaba acalambrando y por eso me tiraron una banana”, afirmó el volante zurdo de 36 años.
Samudio agradeció el apoyo recibido y pidió la intervención de las autoridades para erradicar este mal del fútbol. “Yo estoy muy feliz en Uruguay, solamente pido respeto”.
