Rubiales, al frente de la Federación Española de Fútbol (RFEF) desde 2018, fue blanco de críticas de todos los sectores y fue perdiendo apoyos desde que besó por sorpresa a Jennifer Hermoso tras la victoria de España ante Inglaterra el domingo pasado en Australia.
La FIFA y el Estado
La FIFA, máxima instancia del fútbol mundial, abrió ayer un proceso disciplinario en su contra. También la Liga Profesional de Fútbol Femenino reclamó la inhabilitación de Rubiales y el jefe de gobierno español en funciones, Pedro Sánchez, tachó el beso forzado de gesto “inaceptable” .
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El Gobierno, además, había prometido “actuar” si no se producían acontecimientos, a través del ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, asegurando que “las cosas no pueden quedar así”.
El beso a Jenni, sumado a los gestos (se llevó la mano a los genitales) y el comportamiento desde el palco de Rubiales, provocó la censura política y una serie de denuncias -hasta tres a la Fiscalía General del Estado-.
Jenni pidió “medidas ejemplares”
La declaración de Jenni Hermoso pidiendo a través del sindicato FUTPRO “medidas ejemplares” contra el presidente y la falta del apoyo esperado en las territoriales antes de la Asamblea General Extraordinaria del viernes, han cambiado ayer el paso de Luis Rubiales.
Pese a que su idea no era dimitir, ha valorado que no le queda otra salida y lo comunicó durante la tarde a su equipo de confianza.
