Cuatro goles en los tres partidos disputados hasta ahora en la Liga portuguesa es el balance de este fenomenal inicio de temporada del delantero luso de 30 años, que ya ha dado nueve puntos a los "leones".
Paulinho marcó ayer el solitario gol de la victoria del Sporting sobre el Famalicão, hizo un doblete en el triunfo sobre el Casa Pia (1-2) en la jornada anterior y en la ronda inaugural fue el autor del agónico gol, en el minuto 99, que aseguró la dramática victoria frente al Vizela (3-2).
Este gol provocó tal euforia entre los aficionados del Sporting que presenciaban el choque que, según la Sociedad Portuguesa de Ingeniería Sísmica (SPES), a unos 600 metros del estadio de Alvalade de Lisboa se sintieron "pequeños seísmos de origen artificial".
La fuerte inversión realizada este verano en un nuevo delantero -el sueco Viktor Gyökeres- parece haber quitado un peso de encima a Paulinho, por el que los verdiblancos pagaron cerca de 16 millones de euros, en su día la cifra más alta jamás abonada por el Sporting.
DE "PATITO FEO" A CISNE
Esa suma fue superada precisamente por la de Gyökeres -20 millones pagados al Coventry inglés- y la compañía del sueco en ataque ha llevado al "patito feo" del Sporting a convertirse en cisne.
La alusión al cuento infantil fue hecha en rueda de prensa por el propio entrenador del Sporting, Rúben Amorim, y desde entonces ha sido utilizada para describir al delantero, tan criticado como querido por la afición.
Sobre el buen momento del jugador, Amorim reconoció tras la victoria ante Casa Pia que quizás Paulinho "se siente más cómodo no siendo el referente en el área".
"Tal vez la posición, o el hecho de no estar presionado mentalmente, ayuda más que el hecho de estar acompañado. No sé lo que es, pero es dejarlo así porque lo está haciendo bien", comentó.
Y ayer aseguró que Paulinho "es un chico que se merece lo que está viviendo", pero aplicó su habitual estilo de amor duro.
"Podrá ser el mejor delantero portugués, pero necesita mejorar algunas cosas y marcar más goles", concluyó.
EL DELANTERO IMBATIBLE BAJO LOS PALOS
João Paulo Dias Fernandes, 'Paulinho', fue una de las grandes apuestas de Rúben Amorim, que quiso llevarlo al Sporting tras coincidir con el delantero en las filas del Braga.
Llegó a mitad de temporada y no tuvo el impacto esperado, marcando sólo tres goles, pero uno de ellos pasará a la historia del club, ya que marcó el único tanto de la victoria ante el Boavista que dio al Sporting su primer título de Liga en 19 años.
Terminó la siguiente aún lejos de su mejor nivel, con 14 goles y cinco asistencias, y las labores ofensivas fueron asumidas por el español Pablo Sarabia.
La temporada pasada asumió un papel más destacado en ataque debido a las carencias de la plantilla, pero sus 15 goles y 8 asistencias llevaron a los "leones" a acudir al mercado.
El pasado mes de mayo protagonizó uno de los momentos más caricaturescos de la Liga portuguesa, al ponerse los guantes del portero español Antonio Adán tras la expulsión de éste al final de un tenso partido contra el Marítimo.
En sus siete minutos bajo los palos, se vio obligado a intervenir y contribuyó a mantener el 2-1 en el marcador, y su espectacular zambullida para agarrar un balón que le entregó un compañero arrancó las risas de Amorim y las celebraciones de la grada.
