Desde horas antes del encuentro, las calles y bares de todo el país se llenaron de aficionados expectantes y durante el partido, en ciudades como São Filipe, en la isla de Fogo, la tensión se interrumpía por las transmisiones radiales y televisivas.
Tras el primer gol de Cabo Verde, los bocinazos comenzaron a sonar y los gritos se multiplicaron, con el segundo y el tercero los barrios se transformaron en escenarios de fiesta improvisada, con desfiles de coches, banderas ondeando y cánticos que se prolongaron durante horas.
Pese a los cortes de electricidad en algunos puntos, los hinchas siguieron el partido por radio o en sus teléfonos móviles y, una vez terminado, salieron a las calles y organizaron festejos que se extendieron a todas las islas y municipios del país, según reportaron medios locales.
Esta gesta deportiva coincide con el 50 aniversario de la independencia nacional y el Gobierno decidió decretar el día como festivo.
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“¡Cabo Verde hace historia! Los tiburones azules, por primera vez, están en la Copa del Mundo, llevando el nombre del país aún más lejos. Un orgullo para todos los caboverdianos, dentro y fuera del archipiélago”, publicó el Gobierno de Cabo Verde en sus redes sociales.
La selección caboverdiana, dirigida por Pedro Leitão Brito, más conocido como 'Bubista', certificó su pase al Mundial de 2026 con los goles de Dailon Livramento, que abrió el marcador a los tres minutos del segundo tiempo, Willy Semedo (54) y Stopiez (91).
El equipo, que ya se había destacado en la última Copa de África al alcanzar los cuartos de final, logró así el mayor éxito de su historia futbolística ante los 15.000 espectadores que abarrotaron el Estadio Nacional.
