El juez encargado del caso ha establecido que la sentencia será entre el 15 y el 16 de diciembre próximos, cerrando así un juicio que ha resultado mucho más corto de lo que se esperaba; de hecho, el jurado había previsto sesiones que se prolongarían hasta seis semanas.
En aquel 26 de mayo, Paul Doyle embistió con su vehículo en varias ocasiones contra grupos de hinchas del Liverpool, concentrados en una calle de la ciudad del noroeste de Inglaterra en unas celebraciones multitudinarias para festejar que el equipo local había ganado la Premier League.
En total, la policía, que descartó motivaciones ideológicas, cifró en 130 las víctimas del atropello, con heridas más o menos graves (entre ellos niños y ancianos). Sin embargo, Doyle estaba siendo juzgado por 31 delitos graves cometidos contra 27 personas.
Aunque al principio se sospechó que podía ir bebido, la Fiscalía indicó hoy que se trató "acciones deliberadas".
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Doyle, de 54 años y exsoldado de la Marina, se había declarado hasta ahora inocente, por lo que sorprendió su cambio de estrategia.
Según el periodista presente en la sala, su declaración de culpabilidad la hizo entre sollozos, y también algunos presentes en el público de la sala rompieron a llorar.
La fiscal jefe del distrito de Mersey-Cheshire, Sarah Hammond, dijo en un comunicado que "la (declaración de) culpabilidad significa una medida de justicia ante un acto que trajo un dolor inimaginable en lo que debió haber sido un día de celebración".
