“Corberán, dimisión”, “jugadores mercenarios” y “Peter, vete ya” fueron algunos de los cánticos repetidos por la afición congregada en el aeropuerto valenciano, donde aterrizó el equipo alrededor de las ocho de la tarde.
Los valencianistas, muchos de ellos miembros de la grada de animación Curva Nord se organizaron la concentración mediante redes sociales y esperaron al equipo en la terminal de llegadas privadas acordonados por la Policía Nacional.
Cuando llegó el equipo, fue pitado, abucheado e increpado, a la vez que pidieron que salieran los capitanes a hablar, pero nadie se acercó a los aficionados.
El autobús del equipo, al que solo le separa un punto de la zona de descenso que marca el Girona, que todavía tiene que jugar, fue escoltado hasta la Ciudad Deportiva de Paterna por la Policía Nacional, pero en el recinto deportivo no había aficionados. Los jugadores bajaron rápido del autobús y cogieron sus coches para ir a sus respectivos domicilios.
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