Después de atravesar durante siete largas horas barrios de Dakar, tanto populares como de clase alta, los integrantes del equipo llegaron ante el palacio presidencial, en el centro histórico de la capital senegalesa.
La victoria de Senegal (1-0 en la prórroga) el domingo en Rabat ante Marruecos, la segunda de la historia del país en Copa de África, desató la alegría y el orgullo por todo el país. Los héroes de Rabat iban relevándose para levantar el trofeo sobre un autobús descapotado.
Para los aficionados, cualquier medio era buena para poder ver de cerca a los Leones, aunque para ello tuviesen que subir al techo de los coches o a lo alto de paneles publicitarios.
“Los Leones han llenado de orgullo a todo un pueblo” , reaccionó para la AFP Hortense Kenny, una treintañera acompañada de su hijo de cinco años desde el barrio de Patte d’Oie.
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“Ahora queda ganar la Copa del Mundo. ¡Sadio Mané, todo es posible!” , lanzó, en referencia a la superestrella del equipo y la cita del próximo verano (boreal) en Estados Unidos, México y Canadá.
Este momento de inmensa alegría supone un alivio para un país que vivió entre 2021 y 2024 graves problemas políticos que causaron decenas de muertos, y que sigue sumido en una delicada situación económica y social.
Caótica, la final estuvo marcada por un gol anulado a Senegal y un penal fallado por Marruecos en los últimos minutos, seguidos de tensiones dentro y fuera del terreno de juego. Este título recompensa a la segunda nación africana en la clasificación FIFA por detrás de Marruecos. AFP
