El “melli” pone punto final así un ciclo de dos años en la liga más competitiva del continente. El 2024 fue su año de gloria, formando parte del plantel del Botafogo que firmó un doblete histórico al conquistar la Copa Libertadores y el Brasileirão. Su paso posterior por el Inter de Porto Alegre en 2025 fue más discreto en cuanto a rodaje (607 minutos en 20 partidos), pero le sirvió para mantenerse en el radar de los grandes clubes sudamericanos.
Lo que convierte esta transferencia en una verdadera “bomba” es el pasado de Óscar en la vereda de enfrente. Entre 2019 y 2021, el paraguayo fue figura en San Lorenzo, donde dejó una huella de 10 goles y 9 asistencias, pero también una salida traumática marcada por conflictos dirigenciales y deudas salariales. Su decisión de vestir ahora la camiseta del “Globo”, eterno rival del “Ciclón” de Boedo, añade un componente de tensión extra a su regreso.
La jerarquía del mediocampista está respaldada por una trayectoria que recorre tres continentes, habiéndose formado en Cerro Porteño antes de dar el salto al Deportivo Alavés en España, el Shanghai Shenhua en China y el Pendikspor en Turquía. En Argentina ya dejó muestras de su calidad tanto en Racing, donde registró 72 partidos y 10 goles, como en Boca Juniors, club con el que sumó tres títulos a sus vitrinas durante el año 2022.
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Finalmente, el destino ha querido que los hermanos Romero vuelvan a compartir país pero no colores, ya que mientras Óscar defenderá al conjunto de Parque Patricios, su hermano Ángel fue recientemente anunciado como jugador de Boca Juniors. Con el pase en su poder y un recorrido reciente por el competitivo escenario brasileño, el volante asume el desafío de recuperar su mejor versión con el objetivo de integrar la lista del seleccionador albirrojo, Gustavo Alfaro en la Copa del Mundo 2026.
