El Bodø, así gestiona NordlandsGlimt la revelación de la Champions

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Copenhague, 27 feb (EFE).- El Bodo ha puesto el Ártico en el mapa. Eliminó al Inter y está en octavos de Champions. Ha facturado 53 millones en el torneo. Tiene un presupuesto anual de 60. ¿Cómo se gestiona este club? Empresarios locales crearon la sociedad NordlandsGlimt para facilitar las inversiones en jugadores a cambio de un porcentaje de futuras ventas. Además, invertirá 106 millones de euros en el Arctic Arena, su nuevo estadio.

El Bodø-Glimt, el modesto club ártico que ha dominado el fútbol noruego en el último lustro, se ha convertido en la sensación de la Liga de Campeones de este año con un estilo atrevido y un juego colectivo que reflejan un largo y sostenido trabajo en los despachos.

El triunfo el pasado martes en San Siro, que supuso la eliminación del Inter de Milán y el pase a octavos del Bodø-Glimt, ha disparado la euforia y las expectativas de un equipo que hace dos meses parecía eliminado del torneo en su primera participación.

La mayor hazaña en la historia de un club noruego -en palabras del seleccionador nacional, Ståle Solbakken- culmina, por el momento, un camino que se remonta a más de una década atrás, cuando el club atravesaba por serios problemas económicos.

Para asegurar la supervivencia económica del club, empresarios locales crearon la sociedad NordlandsGlimt, una entidad independiente para facilitar las inversiones en jugadores a cambio de una parte del porcentaje de las ventas.

El modelo, complemento de una apuesta firme por la cantera, ha servido para apoyar el crecimiento del club, que a la vez ha ido disparando sus ingresos gracias a sus éxitos en la cancha, lo que ha hecho que la sociedad haya anunciado su próxima disolución.

El reciente éxito deportivo del club ha ido de la mano de Kjetil Knutsen, el hombre que asumió la dirección del banquillo en 2018, tras el último ascenso en el que él era el técnico asistente.

Knutsen apostó por un estilo de juego combinativo y rápido que ha triunfado en Noruega -cuatro de las últimas cinco ligas (las primeras en su centenaria historia)- y ha dejado huella en Europa, alcanzado primero los cuartos de final en Liga Conference, el año pasado las semifinales en Liga Europa y, ahora, los octavos en Liga de Campeones.

Sólo el dinero que ha ganado el Bodø-Glimt esta temporada en ese torneo le ha permitido ingresar unos 53 millones de euros, algo menos del presupuesto anual del club, que ronda los 60.

La idea de Knutsen de impulsar una identidad definida y el valor del colectivo se ha trasladado también a todo el club, un elemento de cohesión y de orgullo en una pequeña ciudad de unos 54.000 habitantes y un estadio (Aspmyra), con apenas 8.000 asientos.

El Bodø-Glimt -presidido por Inge Henning Andersen y que es propiedad de los socios- apenas cuenta con futbolistas extranjeros: de su once inicial habitual, nueve son noruegos y, varios de ellos, del área local.

Su capitán, Patrick Berg, es un reflejo de ese arraigo: su abuelo, Harald, es una leyenda del club, en el que también han jugado y desempeñado diversos cargos hasta cuatro familiares más, incluido su padre, Ørjan.

El compromiso con la comunidad local traspasa las fronteras del fútbol. Hace siete años, el club lanzó el programa "Action Now", con tres objetivos: aumentar el conocimiento en la población de los objetivos de desarrollo sostenible de la ONU, contribuir a una sociedad fuerte y sólida para el futuro e inspirar a la acción.

Ese programa se ha plasmado en la participación en campañas de recogida de pilas usadas, de reciclaje y de limpieza de playas, o en convertir hace años al Bodø/Glimt en el primer club noruego en participar en una iniciativa para reducir el desperdicio de comida colaborando en la venta a precio reducido de productos alimenticios en el estadio.

Desde hace años, el Bodø/Glimt aprovecha también alguna de sus equipaciones para mandar mensajes de todo tipo, desde reproducir el logo de los objetivos de la ONU, el globo terráqueo y la aurora boreal hasta referencias a elementos locales.

Para celebrar la clasificación a la Liga de Campeones, la primera de un equipo noruego en 18 años, el club lanzó esta temporada una tercera equipación especial que homenajea al vecino glaciar de Svartisen, en peligro de desaparición por el calentamiento global, mientras todas sus camisetas están hechas en un 95 % de material textil reciclado.

La iniciativa, que estrenó en su partido contra el Slavia de Praga, se complementa con una campaña informativa sobre la situación del glaciar y el cambio climático.

"Action Now" refleja la idea del club de que el deporte tiene capacidad para crear un "cambio real" y tiene como objetivo "inspirar, difundir conocimiento, crear lugares de encuentro informales y desarrollar proyectos en colaboración con nuestros socios que beneficien a la sociedad y a la naturaleza", según explica el propio club.

Aunque los éxitos recientes están estrechamente vinculados a Aspmyra, el Bodø-Glimt ya piensa en el futuro: a poco más de un kilómetro han comenzado las obras del Arctic Arena, un nuevo estadio con capacidad para 10.000 espectadores y que se espera esté listo en otoño de 2027.

El coste total se ha estimado en 1.200 millones de coronas noruegas (106 millones de euros), que el club afrontará con un préstamo, ayuda del empresariado local y financiación directa de los socios.