A sus 23 años, Job es una de las promesas más destacadas de Zubieta y la última en debutar con el primer equipo realista. El pasado 7 de febrero Pellegrino Matarazzo recompensó su notable progresión en el filial cuando en el minuto 65 de la victoria contra el Elche (3-1) le hizo saltar al césped de Anoeta para dar descanso a Gonzalo Guedes.
Un hito en la carrera del joven 'potrillo' que, a más de 6.000 kilómetros de distancia, en Nairobi, sus familiares y amigos celebraron con intensidad.
No era para menos, sólo seis años antes muchos de ellos habían participado en una colecta para crear una bolsa de solidaridad que permitiera a un jovencísimo y prometedor Ochieng cambiar los campos de tierra en los que había jugado en su país por una promesa de formación en Canarias.
Fue una especie de beca para que se presentara en las islas con un visado de estudiante y una matrícula para aprender español. Todo ello en colaboración con una persona que le buscó un equipo para jugar en Gran Canaria a cambio de pagar por el alojamiento, la comida y otros servicios.
Job recayó así en el C.D. Maspalomas, aunque la mala suerte hizo que el momento coincidiera con la crisis de la covid. "Estábamos en plena pandemia, Job se retrasó en pagar una mensualidad y se vio literalmente en la calle".
Carlos Gaumet, encargado de la escuela de tecnificación del Maspalomas y responsable del área de 'scouting' de la Real Sociedad en Canarias lo recuerda como si fuera ayer. "Se quedó totalmente desamparado, con 18 años, en un país diferente, sin hablar aún español y a un montón de kilómetros de su casa y de su familia", detalla.
Fue entonces cuando Job vivió por segunda vez la magia de la solidaridad. El presidente del Maspalomas se hizo cargo de sus gastos económicos y junto a Gaumet le buscaron una habitación compartida, además de ofrecerle trabajo como monitor de los más pequeños en la "escuelita" del club.
"La historia podría haber acabado en drama" pero no fue así, comenta Carlos, quien por aquel entonces también era entrenador de un Maspalomas en el que Job comenzó a "destacar muchísimo" desde el primer momento. "A nivel técnico no iba mal, pero sobre todo a nivel físico era muy superior", aunque con carencias tácticas porque en ese ámbito "nunca le habían enseñado nada", reconoce.
Gaumet, nacido en San Sebastián y seguidor acérrimo de la Real, percibió muy pronto las posibilidades de Job y no dudó en ponerse en contacto con Mikel Aramaio, delegado en el País Vasco de la agencia de representación Global Ases. "Le dije: tienes que ver a este chico porque me parece que merece la pena. Tiene muchísimo nivel", desvela.
Para entonces, Job había marcado quince goles y dado una docena asistencias en División de Honor juvenil. Unos 'highlights' que envióo en vídeo a Aramaio quien, sorprendido por el potencial del jugador, habló con clubes como el Alavés, el Eibar, el Racing de Santander y la Real Sociedad, aunque sólo la entidad donostiarra mostró interés.
Varios técnicos realistas acudieron a Gran Canaria para verlo jugar en vivo y más adelante se acordó con el Maspalomas que viajara una semana a prueba a San Sebastián, con la mala suerte de que Job, que por entonces ya tenía 19 años, sufrió un esguince en un tobillo justo antes de ir a Zubieta, donde permaneció varios meses recuperándose de la lesión.
El viaje dejó no obstante un rédito inesperado, porque permitió a Gaumet cerrar un convenio de colaboración entre la Real y el Maspalomas que hace que a día de hoy más de 600 chavales de la isla luzcan el escudo txuri urdin en sus camisetas.
Ya recuperado, el 25 de mayo de 2022, Ochieng jugó su primer partido de prueba como realista en un amistoso celebrado en Azkoitia (Gipuzkoa) en el que marcó un gol. "Hizo un buen encuentro. Yo estaba contento, pero esa misma semana me dijo que le dolía la rodilla", señala Mikel Aramaio, quien recuerda que aquella nueva lesión le hizo perderse el resto de la temporada.
A partir de ahí, el rendimiento del joven fue bajo. Lastrado por las lesiones, una todavía escasa comprensión del idioma y algo de falta de confianza, no destacó en las dos siguientes campañas con la Real Sociedad C y con el Sanse.
Todo empezó a cambiar la temporada pasada, la del ascenso de la Real B a la Liga Hypermotion, en la que disputó 23 partidos, hizo un gol y dio tres asistencias, hasta "explotar" en la actual en la que, según su representante, "lo está reventando" con otros 24 partidos disputados hasta la fecha (dos de ellos con el primer equipo) ocho goles, dos asistencias y la sensación de que "va como un avión".
Unas cifras que incluso han llamado la atención de la selección absoluta de Kenia, con la que, a sus 23 años, ya ha disputado varios partidos que le han hecho famoso en su país donde, según revela Aramaio, hasta le reconocen por la calle.
Todo un logro para un Job Ochieng que gracias al camino recorrido ha dado ya el primer paso para cumplir su sueño: jugar en Primera con la Real Sociedad y crear algún día una escuela de fútbol en su país natal con la esperanza de devolver así toda la solidaridad recibida.
