Según apuntan medios británicos, pese a tener contrato hasta 2027, la salida del delantero egipcio, tercer máximo goleador de la historia del club con 255 tantos, se producirá a coste cero tras un acuerdo con la entidad.
Esto no es un caso aislado ya que es un escenario que recuerda lo ocurrido el pasado verano con Trent Alexander-Arnold, que a que abandonó el club como agente libre rumbo al Real Madrid, aunque el conjunto español abonó una cantidad cercana a los 10 millones de euros para adelantar su incorporación de cara al Mundial de Clubes.
Este tipo de situaciones contrastan con decisiones anteriores del club, como el rechazo, según medios británicos e internacionales, en 2023 a una oferta cercana a los 150 millones de euros procedente del Al-Ittihad saudí por Salah, una cifra que hoy habría evitado su salida sin retorno económico.
La preocupación en Anfield se agrava al analizar el calendario de contrato ya que en 2026 finalizan los de Andy Robertson e Ibrahima Konaté, un año más tarde los de Virgil van Dijk y Alisson Becker, entre otros, y en 2028 los de Dominik Szoboszlai y Alexis Mac Allister, dos figuras destinadas a liderar el proyecto de los próximos años.
En el caso del lateral escocés, su protagonismo ha disminuido esta temporada, lo que ha generado dudas sobre su continuidad: "Estoy relajado con la situación. Si es mi último año, será mi último año", expresó en el parón internacional de noviembre.
Más inquietante es la situación de Konaté, que aún no ha respondidas a las ofertas de renovación del Liverpool y que es pretendido por varios grandes clubes europeos como el Real Madrid, que se interesó por el francés al verlo como una oportunidad de mercado dentro de su política reciente de fichar futbolistas de primer nivel como agentes libre.
"La decisión está en manos del club, de sus agentes y de él mismo. Yo no tengo influencia más allá de eso, pero siempre hay esperanza", expresó Van Dijk, compañero de zaga de Konaté, que precisamente también tendrá que renovar el contrato.
En 2027, el neerlandés y Alisson Becker expirarán sus contratos cuando ambos superen la treintena, lo que añade incertidumbre sobre si el club optará por renovarles o iniciar una transición en posiciones clave.
La situación se vuelve aún más estratégica con vistas a 2028, cuando terminan contrato dos de los futbolistas llamados a liderar el futuro del equipo como son Dominik Szoboszlai y Alexis Mac Allister cuyo rendimiento ha despertado el interés de varios gigantes europeos, lo que obliga al Liverpool a anticiparse.
Todo ello se produce en un contexto deportivo irregular ya que Liverpool, vigente campeón de la Premier League, marcha actualmente quinto en la clasificación, a cinco puntos de los puestos de Liga de Campeones y a 21 puntos de distancia del liderato.
En Europa, sin embargo, el equipo sigue con vida y afronta los cuartos de final ante el Paris Saint-Germain, una eliminatoria que puede marcar el rumbo de la temporada.
En paralelo, la fuerte inversión realizada en el último mercado, que rondó los 482 millones de euros con fichajes destacados como Alexander Isak, Florian Wirtz o Hugo Ekitike, no ha terminado de traducirse en el rendimiento esperado, en parte debido a las lesiones y al proceso de adaptación de algunas de las nuevas incorporaciones.
Con este panorama, el Liverpool se enfrenta a un problema estructural que el club deberá resolver si quiere evitar que otros nombres clave sigan el mismo camino que Mohamed Salah.
