El club azul fue fundado el 26 de marzo de 1926 tras la unión del Real Stadium Club Ovetense y el Real Club Deportivo de Oviedo, por entonces los dos clubes representativos de la capital del Principado y disputó su primer partido ante el Arenas de Getxo el 1 de mayo de 1916 y en 1933 consiguió el ascenso a Primera División, convirtiéndose en el primer equipo asturiano en jugar en la máxima categoría.
El debut de los azules en Primera División sigue siendo, 93 años después, el más espectacular de la historia del fútbol español: una victoria por 7-3 ante todo un Fútbol Club Barcelona con la brillante actuación de Isidro Lángara, autor de cinco goles aquel día.
Aquellos años, los precedentes ala Guerra Civil española, fueron las temporadas en las que más cerca estuvo el Real Oviedo de ganar la Liga liderados por la segunda delantera eléctrica, aquel ataque que conformaban Casuco, Gallart, Herrerita, Emilín y la leyenda Lángara. El Oviedo acabó como tercer clasificado en la temporada 34/35 y en la 35/36, quedándose a tres puntos del campeonato en esa segunda temporada.
Aunque Herrerita también es uno de los grandes nombres de la historia del Real Oviedo, el nombre de Lángara destaca por encima del resto: mito del Real Oviedo en las décadas de 1930 y 1940, disputó 8 temporadas vestido de azul, marcó 165 goles y está considerado el mejor goleador español de todos los tiempos por la Federación Internacional de Historia y Estadística de Fútbol.
Suya es aún hoy en día la mejor media de goles por partido en la Primera División de España y el mejor promedio goleador con la selección española.
El conflicto afectó sobremanera al Real Oviedo, ya que aquel brillante equipo se desintegró (Casuco falleció y Lángara se exilió) y el campo de Buenavista sufrió una destrucción casi total al ser campo de batalla, motivo por el cual la entidad azul le pidió a la RFEF una dispensa para no jugar la temporada 1939-40, la primera después de la guerra.
A partir de 1940, el Real Oviedo disputó diez temporadas seguidas en Primera, la segunda mejor racha de su historia, descendió en 1950, en 1952 consiguió el segundo ascenso de su historia y hasta 1965 compitió nueve cursos en la máxima categoría y cuatro en Segunda División.
Fue en 1958 cuando el estadio de Buenavista cambió su denominación por la de Estadio Carlos Tartiere, como homenaje al presidente del Real Oviedo desde la fundación del club en 1926 hasta su fallecimiento en 1950. En la actualidad, el Nuevo Carlos Tartiere, inaugurado en 2001, sigue llevando el nombre del presidente y un busto en su honor preside una de las esquinas del estadio.
Entre 1965 y 1988, el Oviedo vivió una de las etapas más complicadas porque, aunque solo jugó un año en Segunda B, la categoría de bronce, solo estuvo tres temporadas en Primera División mientras que el Sporting, eterno rival de los carbayones, vivía los mejores años de historia.
En 1985 los azules consiguieron el único título nacional de historia, la Copa de la Liga de Segunda División, y fue en 1988 cuando Asturias en general y Oviedo en particular enloqueció con el ansiado ascenso a Primera División, dirigidos por Vicente Miera y tras ganarles la promoción de ascenso al RCD Mallorca.
Los 90 fueron los últimos ‘años gloriosos’ del Real Oviedo al encadenar trece temporadas seguidas en la máxima categoría del fútbol español y disputar competición europea por primera y única vez en su historia en la 91/92 cuando los oviedistas, con Jabo Irureta al frente del equipo, cayeron ante el Génova en la primera eliminatoria.
Tras asentarse en el imaginario colectivo del fútbol español como un equipo histórico de Primera División, vistiendo la camiseta azul jugadores míticos a nivel nacional como Berto, Oli, Luis Manuel o Carlos y extranjeros como Hicks, Jokanovic, Prosinecki, Onopko o Dubovsky, el Oviedo descendió en 2001 y ahí empezó su calvario en el siglo XXI.
Los problemas económicos derivados de la gestión de Celso González y Eugenio Prieto acabaron en 2003 con el Oviedo en Segunda B por motivos deportivos y en Tercera por motivos económicos, al borde de la desaparición debido a las denuncias por impagos de los futbolistas y con una sanción de 6 puntos de cara a la temporada 03/04.
Por si todo esto fuera poco, el Ayuntamiento de Oviedo, con el alcalde Gabino de Lorenzo al frente, se creó un nuevo club con el objetivo de suplantar al Real Oviedo y de darle la puntilla hasta su muerte, algo que la masa social del club azul evitó saliendo a la calle y ayudando en todo lo posible desde la gestión hasta el mantenimiento de todas las instalaciones.
El Oviedo se salvó en 2003, consiguió ascender a Segunda B en 2005, volvió a descender a Tercera y en 2012, compitiendo en la categoría de bronce y con su máximo accionista, Alberto González fugado y en busca y captura por la Interpol, se llevó a cabo una ampliación de capital que salvó otra vez al club y que propició la llegada del capital mexicano, con el Grupo Carso de Carlos Slim a la cabeza.
Se estabilizó el club en lo económico, se alcanzó la deuda cero y en 2015 el Oviedo regresó 12 años después al fútbol profesional ascendiendo en Cádiz. Siete años después de aquel ascenso, el Grupo Pachuca le compró más de la mitad de sus acciones a Slim y el conglomerado que dirige Jesús Martínez pasó a tener el control del club carbayón.
Y hasta hoy, 26 de marzo de 2026, día en el que el Real Oviedo, meses después de regresar a Primera División tras un cuarto de siglo de penurias y a ocho puntos de la salvación con nueve jornadas pendientes, celebra su centenario como uno de los veinte equipos del fútbol español que más temporadas han disputado en Primera División.
