La situación institucional en Italia es crítica. La federación italiana (FIGC) se encuentra actualmente sin presidente tras la renuncia de Gabriele Gravina, quien dejó el cargo luego de la derrota por penales ante Bosnia. Aquel encuentro sentenció a la Azzurra a quedar fuera de una cita mundialista por tercera vez consecutiva, un hito inédito y doloroso para la tetracampeona del mundo.
Sin la mirada puesta en el Mundial, Italia cumplirá con su calendario de amistosos el 3 de junio contra Luxemburgo y cuatro días después frente a Grecia, en ambos casos actuando como visitante.
Baldini llega al banquillo absoluto precedido por sus métodos de entrenamiento poco ortodoxos. El técnico se volvió viral el pasado octubre cuando los futbolistas de la sub-21 fueron captados entrenando con un parche en un ojo, una técnica diseñada para mejorar la concentración y la percepción espacial en el campo.
Por el momento, la selección no nombrará a un seleccionador definitivo —que sería el cuarto desde junio de 2023— hasta que se elija al sucesor de Gravina a finales de junio. Según los principales medios deportivos italianos, el nombre que suena con más fuerza para retomar las riendas del proyecto es Antonio Conte, actual entrenador del Nápoles, quien ya lideró a la selección entre 2014 y 2016.
