Según adelantaron este miércoles medios locales, esos nombres, correspondientes tanto a jugadores consolidados de máxima categoría de fútbol profesional como a jóvenes deportistas, se incluyeron en órdenes de registro e incautación para analizar móviles en busca de pruebas.
Jugadores de la Serie A
Entre ellos estarían jugadores del Milan, Inter de Milan, Juventus, Verona, Torino o Sassuolo, entre otros. Las autoridades de Milán tratan ahora de verificar, mediante el análisis de conversaciones y comunicaciones, si algunos de los deportistas pudieron asistir a eventos organizados por los presuntos responsables de la red y, en su caso, si hicieron uso de servicios adicionales de pago.

La inclusión de los apellidos responde a su aparición en escuchas telefónicas y otros elementos recopilados durante la investigación, que se centra en determinar la existencia de una estructura organizada dedicada a gestionar y explotar encuentros con mujeres, y no en la conducta de los supuestos clientes.
En cualquier caso, la eventual condición de clientes por parte de los jugadores no implicaría responsabilidad penal, tal y como confirmó el pasado martes a EFE la Guardia di Finanza (policía financiera de Italia).
No es delito en Italia
En Italia, no se considera delito pagar por servicios sexuales ni la prostitución ejercida de forma voluntaria, sin embargo, la legislación penal sí castiga a quienes organizan, facilitan o se benefician económicamente de esa actividad.
La investigación, dirigida por la Fiscalía de Milán, se ha saldado hasta el momento con cuatro personas bajo arresto domiciliario, acusadas de gestionar una red que explotaba la prostitución y gestionaba eventos de ocio nocturno también con “gas de la risa”, una droga recreativa utilizada para provocar una sensación rápida de euforia y desinhibición.
“Todo incluido”
Según explicó la Unidad de Policía Económica y Financiera de Guardia di Finanza a esta agencia, la organización ofrecía paquetes “todo incluido” por varios miles de euros que incluían cenas en locales exclusivos, alojamiento en hoteles de alta gama y la compañía de mujeres.
La red operaba bajo la apariencia de una agencia de eventos con sede en el área metropolitana de Milán, que durante años organizó fiestas mientras gestionaba en paralelo la captación de mujeres, incluidas ‘escorts’ profesionales.
