El equipo dirigido por Habib Beye sufrió un pinchazo inesperado en medio de una serie de malos resultados con los que se puede despedir de sus pretensiones de jugar por el continente la próxima temporada.
El Marsella acudió a su cita con el Nantes con una sola victoria en sus cinco últimos partidos. No podía fallar más si no quería ver comprometida su presencia en alguna de las competiciones europeas por las que pelea.
Sin embargo, su paso por el Estadio de la Beaujoire no fue nada satisfactorio. Si el Mónaco gana al Metz, perderá la sexta plaza. Y si el Lyon y el Lille superan al Rennes y al Le Havre, respectivamente, no jugará la Liga de Campeones.
El Nantes, sin opciones de salvación directa, se aferró a las pocas posibilidades de disputar la eliminatoria por la salvación. Hasta cinco puntos le separaban del Auxerre y, con un partido más, se colocó a dos de la decimosexta plaza.
Esa necesitad fue un acicate para colocar al Marsella al límite. Y lo consiguió con una gran segunda parte, en la que en tan solo ocho minutos, entre el 50 y el 58, marcó los tres goles del duelo.
Primero dio en la diana Ganago, que no desaprovechó un pase hacia atrás de Abline para superar a De Lange, en el 54 Cabella celebró el segundo con un zurdazo inapelable y en el 58 Abline cerró la cuenta tras superar a Balerdi y Medina y definir con un gran derechazo.
El Marsella, incapaz de reaccionar, firmó una severa derrota con la que se asoma al abismo. La Liga de Campeones ya es prácticamente una quimera y el Mónaco amenaza con sacarle de los puestos europeos.
