Nada más finalizar el partido, los jugadores de campo y del banquillo comenzaron a festejar un hecho inédito en la historia del club, ya que es la primera ocasión en la que logra la clasificación para la Liga de Campeones dos años de forma consecutiva.
Uno de los grandes protagonistas de la celebración fue el entrenador, Marcelino García Toral, quien se llevó en varias ocasiones la mano al corazón en un gesto de agradecimiento a los aficionados y que pareció una emotiva despedida.
El técnico no ha renovado aún su contrato y todo apunta a que no seguirá en el club castellonense a pesar del excelente rendimiento en LaLiga.
El mensaje en el marcador de "Som de Champions (otra vez)" acompañó la celebración en el césped y la grada.
También se escuchó por la megafonía la canción "La morocha", bailada por futbolistas y seguidores, mientras uno de los jugadores más destacados este curso, Nicolas Pépé, ondeó una bandera gigante del Villarreal en el terreno de juego.
