La Fiscalía busca demostrar que el equipo médico de Diego Armando Maradona desatendió patologías cardíacas evidentes que terminaron costándole la vida. Este martes, el testimonio de dos profesionales de la clínica Ipensa de La Plata encendió las alarmas al revelar que el fármaco Losartán, esencial para controlar su hipertensión, desapareció de su tratamiento poco antes del desenlace.
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El cardiólogo Oscar Franco aseguró que, en septiembre de 2020, Diego sí tomaba dicha medicación. Sin embargo, para el 2 de noviembre —solo semanas antes de su fallecimiento—, el médico clínico Marcos Correa detectó que en el registro oficial de fármacos del “Diez” solo figuraban tres medicamentos psiquiátricos, sin rastro de algún tratamiento para la presión arterial.
Las consecuencias de un vacío terapéutico
La suspensión de este tipo de remedios sin una explicación médica lógica no es una decisión menor. Según explicó el Dr. Franco ante el tribunal, dejar de administrar medicamentos antihipertensivos puede desencadenar un efecto dominó devastador que comienza con cambios a nivel arterial, sigue con una afectación directa al miocardio y culmina en una falla cardíaca irreversible.

Esta revelación es crucial, ya que la autopsia determinó que Diego murió por un edema agudo de pulmón derivado de una insuficiencia cardíaca. La falta de este control farmacológico conecta, según la Fiscalía, directamente con la causa clínica de su deceso.
“Es demasiado”: El audio que complica a Leopoldo Luque
Uno de los momentos de mayor tensión en la audiencia fue la exposición de un mensaje de audio del neurocirujano Leopoldo Luque, principal imputado en la causa. En septiembre, el equipo de cardiología había sugerido realizar un estudio de perfusión —un procedimiento no invasivo de solo 15 minutos— para evaluar riesgos coronarios debido a los antecedentes del astro.

La respuesta de Luque fue tajante al calificar el estudio como “demasiado”, argumentando que la idea era hacer algo “rápido” por el contexto de la pandemia y porque al exfutbolista no le agradaba estar rodeado de médicos. El estudio, finalmente, nunca se llevó a cabo por decisión del círculo médico de cabecera.
Los responsables bajo la lupa
Aunque la defensa de Luque intenta despegarlo de la responsabilidad total, los testigos de la jornada volvieron a señalarlo como el “médico a cargo” o “tratante”. Junto a él, el proceso judicial sienta en el banquillo a la psiquiatra Agustina Cosachov, el psicólogo Carlos Díaz y otros coordinadores y enfermeros como Nancy Forlini, Mariano Perroni, Ricardo Almirón y Pedro Di Spagna.
El juicio continúa avanzando para determinar si la muerte del ídolo fue una fatalidad inevitable o el resultado de una cadena de negligencias médicas que pudieron evitarse.
