Safonov (6): Comenzó la temporada en el banquillo y después se convirtió en un indiscutible para Luis Enrique. No faltó a su cita en la final y no pudo hacer nada en el tanto a los cinco minutos de Havertz, que abrió el marcador con un zapatazo a bocajarro imparable. Se jugó el tipo para sacar con una mano un centro de Saka y recibió un golpe de Havertz en la cabeza. Se recuperó y no tuvo mucho más trabajo hasta el final. Aguantó muy bien a Eze en el lanzamiento que falló el PSG y adivinó el lanzamiento decisivo de Gabriel que se marchó por encima del larguero.
Achraf (6): El PSG echó en falta un mayor atrevimiento de Achraf en ataque. Sobrio en defensa, sin problemas frente a Trossard e Hincapié, cumplió atrás pero pecó de timidez hacia arriba por culpa del atasco de jugadores que poblaron un sistema muy defensivo del Arsenal. Su equipo echó de menos sus llegadas hasta la línea de fondo. Marcó con sangre fría su lanzamiento de la tanda de penaltis.
Pacho (6): Cumplió atrás. En su línea de casi toda la temporada, sobrio, sin complicaciones, poderoso por arriba y con buenos desplazamientos en largo. No desentonó ni destacó, simplemente aportó seguridad y equilibrio a la zaga parisina. Fiable en las disputas y concentrado durante los noventa minutos.
Marquinhos (6): Quedó retratado en una de las jugadas clave del choque. A los cinco minutos, tuvo la mala fortuna de encontrarse con el cuerpo de Trossard en un despeje que acabó en los pies de Havertz y en el gol que abrió el marcador. Al filo del descanso se desquitó con una aparición salvadora ante Havertz, a quien interceptó un disparo que era medio gol. Fue de menos a más hasta mostrar su jerarquía y su veteranía en la segunda parte. Reaccionó bien a su acción de los primeros minutos y no dejó de ser el buen central que luce en el PSG. Terminó la final agotado y sustituido después de la primera parte de la prórroga.
Nuno Mendes (4): Era la duda de la final después de perderse los tres últimos partidos del PSG por una lesión muscular y finalmente entró en el once de Luis Enrique. Se notó su parón. Casi nunca pudo con Mosquera, a quien desbordó en una sola ocasión, ya en el minuto 43, y sufrió con Saka, que pudo con él en una jugada que salvó Safarov en el acto inicial. En los últimos minutos del duelo, estuvo a punto de provocar un penalti sobre Madueke que protestó muchísimo el Arsenal. Estuvo muy lejos de su mejor versión, el PSG echó en falta el nervio de uno de los mejores laterales del mundo y encima falló su penalti de la tanda.
Joao Neves (6): Escudero invisible de Vitinha. Poco participativo, sin mucha presencia y bastante gris. Se echó en falta su lectura del juego y una mayor agresividad en la recuperación, una de sus mayores cualidades junto a su gran distribución. El sistema del Arsenal, encerrado prácticamente durante todo el partido, no benefició su gran rapidez en las transiciones. Fue uno de los mayores afectados por la táctica de Arteta. Eso sí, jamás puso condiciones a la cultura del esfuerzo. Incansable.
Vitinha (7): Acaparó la pelota y dirigió el abuso del PSG en la posesión. Sobre todo en la primera parte, en la sufrió el atasco que provocó el Arsenal con una tela de araña impenetrable. No rompió líneas, no encontró aliados y careció de fluidez y velocidad. Sin embargo, mejoró tras el descanso, dirigió la reacción de sus compañeros y estuvo a punto de lanzar el penalti con el que empató el choque su equipo. Se lo arrebató en el último momento Dembélé y cedió ante la jerarquía de su compañero. Fue el faro que sostuvo el juego de los hombres de Luis Enrique, acarició el gol con un disparo desde fuera del área en el minuto 88 y se marchó sustituido por Beraldo con molestias en un gemelo tras la primera parte de la prórroga. Fue nombrado el mejor jugador del partido.
Fabián Ruiz (7): Uno de los más inspirados del PSG pese a encontrarse al inicio con un buen golpe de Rice en su rodilla izquierda. Suyo fue el primer disparo de su equipo, un intento que se marchó fuera a los trece minutos. También lo intentó al filo del descanso, pero se encontró con Raya. Y de cabeza, tras una internada de Nuno Mendes, pero de nuevo no encontró portería. Fue el más vertical, el más insistente y el más inspirado del once de Luis Enrique. Fue de más a menos y su buena primera parte se diluyó en la segunda, en la que cedió el protagonismo a otros compañeros para convertirse en un hombre de equipo voraz en las ayudas y en el despliegue físico.
Doué (6): Inédito en la primera parte muy bien tapado por Mosquera. Sólo dejó un detalle en un buen servicio a Fabián que acabó con un disparo del español que se marchó fuera al cuarto de hora. Fue el más flojo de la línea de ataque. Dembélé y Kvaratskhelia por lo menos activaron al PSG con la jugada y el tanto de penalti que empató el choque que protagonizaron ambos. Aún así, pudo ser decisivo con una jugada al borde del final que terminó con un disparo de Vitinha que pudo ser el segundo del PSG. Marcó su lanzamiento desde los once metros.
Dembélé (7): Tardó en aparecer exactamente 65 minutos, cuando apartó a Vitinha para lanzar el penalti con el que empató la final. Hasta entonces, su única aportación fue un disparo a las nubes en el minuto 45. Estuvo parte del duelo inédito combate, pero asumió la responsabilidad de un Balón de Oro y de un líder. Su acierto desde los once metros y la pared con Kvaratskhelia que originó el penalti de Mosquera, cambiaron el rumbo de la final y fue más que suficiente para mantener al PSG en la pelea por el que ya es su segundo título.
Kvaratskhelia (7): Como Dembélé, no compareció en el acto inicial. Se movió por todas las zonas de ataque intentando rupturas que jamás llegaron. Muy bien tapado por la acertada defensa del Arsenal con sus ayudas. Sin embargo, protagonizó la jugada con la que se levantó el PSG. En el minuto 65 se internó dentro del área, tomó la espalda de Mosquera en una pared de Dembélé y fue derribado claramente por el defensa español. Bastó una sola aparición para convertirse en un hombre decisivo. Con más espacios en el tramo final, pudo marcar en el 77 con un disparo al palo. Fue sustituido por Barcola en el 83.
Barcola (6): Saltó al terreno de juego cuando quedaban siete minutos para el final y suya fue la última ocasión que pudo decantar la final. No acertó en una contra que culminó con un disparo al lateral de la red y el choque se fue a la prórroga.
Gonçalo Ramos (6): Fue el sustituto de Dembélé cuando el partido agonizaba. Entró pensando en la prórroga y no gozó de ninguna ocasión. Tuvo la responsabilidad de abrir la tanda de penaltis y lo hizo con acierto.
Beraldo (6): Entró en la segunda parte de la prórroga para sustituir a Vitinha, cansado y con molestias en un gemelo. Dio algo de oxígeno al centro del campo del PSG en los últimos quince minutos y se empleó a fondo para ayudar en defensa. No falló su penalti de la tanda, el quinto.
Zabarnyi (5): Apareció en el campo a la vez que Beraldo, en su caso por Marquinhos. No cometió errores desde su posición en el centro de la zaga. Cumplió sin más durante un cuarto de hora.
