Alireza Beiranvand, el guardián iraní de los sueños cumplidos y tres momentos mundiales

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Redacción Deportes, 24 jun (EFE).- Alireza Beiranvand, protagonista entre los tres palos de la selección iraní en el Mundial 2026, ha cumplido tres grandes sueños de su vida, dos de ellos tan simples como su origen. También ha jugado tres mundiales y en cada uno ha dejado imágenes memorables.

En la prensa de su país describieron a Beiranvand como “la estrella cuyos sueños se volvieron recuerdos”, porque los anhelos de su infancia se terminaron cumpliendo.

El pequeño Alireza, nacido el 21 de septiembre de 1992, imaginaba viajar en avión, algo que logró por primera vez cuando jugaba en la segunda división de Irán con el Naft. Quería conocer Teherán, la capital de su país, para hacerse una foto frente al icónico monumento de la Torre Azadi.

Y deseaba convertirse en futbolista profesional.

Aquellas ilusiones se convirtieron con los años en una carrera que lo llevó desde el Persepolis FC del fútbol iraní al Royal Amberes belga, y de allí al Boavista portugués, antes de regresar al Tractor S.C. de la Pro League iraní.

No obstante, hay un sueño que aún no se cumple. “Una vez dije que me gustaría jugar en el Liverpool o en el Manchester United, y volvieron a burlarse de mí, pero algún día cumpliré mi sueño”, declaró al diario iraní Khabar Varzeshi.

En medio de ello, está su andadura por el Mundial, en el que también ha dejado huella. La más reciente, el domingo pasado, con su consagración ante Bélgica al ser elegido el mejor jugador del partido tras un empate sin goles. Ese día hizo siete paradas magistrales y su portería sufrió 23 remates.

La foto, no obstante, fue la que dejó en el estadio de Los Ángeles con una atajada desde el suelo, en una acción extrema del minuto 59 del partido, en el que detuvo con una mano el remate a quemarropa de Maxim De Cuyper.

"Beiranvand es uno de los mejores porteros iraníes de la historia. Es muy inteligente, muy experimentado y ha estado en plena forma. Le debemos un punto", elogió su actual entrenador, Amir Ghalenoei.

Su primera postal y una de las más recordadas fue en Rusia 2018 cuando le atajó un penal a Cristiano Ronaldo para firmar un empate 1-1, que despertó la sorpresa del mundo.

Fue en ese momento cuando su historia de vida también asombró al mundo, que conoció su origen en el seno de una familia de pastores nómadas, que trabajó desde niño cuidando ovejas y que durmió en las calles de Teherán trabajando de pizzero, lava autos y barrendero.

En Catar 2022, su debut ante Inglaterra duró 19 minutos, al protagonizar uno de los episodios más alarmantes con un choque de cabezas con su compañero Hosseini, que le fracturó la nariz.

Tuvo que dejar el campo y se convirtió así en el primer cambio por protocolo de contusión cerebral en la historia de los mundiales.

Su fortaleza y valentía para intentar continuar en partido y el drama del técnico portugués Carlos Queiroz, que dirigió a Irán por 9 años, agarrándose la cabeza ante la impostergable salida, evidenciaron su peso en el equipo.

Beiranvand, miembro del grupo etnolingüístico luri, originario de la región de los montes Zagros, también lo hizo distinto para Queiroz, quien lo motivaba a cantar en las concentraciones.

A sus 33 años, ha demostrado que es un arquero determinante y tiene el orgullo de ser el primer guardameta iraní nominado a los premios The Best de la FIFA, en su categoría, en 2017.

También personifica otras singularidades. Las más conocida, el récord Guinness por un lanzamiento de pelota a 61,26 metros con una sola mano, logrado en 2016 ante Corea del Sur en un partido oficial.

El registro del guardameta supera cómodamente las marcas de clasificación olímpica habituales para el disco –aunque éste pesa dos kilos y la pelota 450 gramos–, pero habría bastado para entrar en una final y quizá pelear por una medalla de bronce.

El talento lo desarrolló cuando practicaba Dal Paran, un juego tradicional iraní que consiste en lanzar piedras a larga distancia, lo que confirma que la genialidad llega con el hábito.

Ante Egipto, el próximo viernes, podría conseguir junto a sus compañeros superar la fase de grupos de un Mundial, por primera vez en la historia, en un torneo que disputa en Estados Unidos en medio del conflicto bélico de su país con los norteamericanos.