Aunque Partey, acusado en el Reino Unido de violación y agresión sexual, cargos que él niega, sí puede jugar en Estados Unidos, la polémica acompaña al exjugador del Arsenal y ahora en el Villarreal español, allá a donde va.
El defensa inglés Djed Spence evitó darle la mano antes del Inglaterra-Ghana del pasado martes disputado en Boston. El centrocampista ghanés, además, fue abucheado durante el partido por los aficionados ingleses, mayoritarios en las gradas del estadio.
Un día antes, el ghanés había asegurado sentirse "preparado para jugar" y afirmó que hay situaciones fuera del fútbol que no puede controlar.
Partey ya se había perdido el debut de Ghana en el torneo, precisamente en Toronto, donde las Estrellas Negras derrotaron por 1-0 a Panamá.
La FIFA explicó entonces que el jugador no podía desplazarse desde la concentración ghanesa en la localidad estadounidense de Smithfield para el primer partido y recordó que no interviene en los procesos migratorios de los países anfitriones.
El Gobierno canadiense señaló que cada solicitud se evalúa individualmente y que la celebración del Mundial no modifica las leyes de inmigración del país.
Ghana, con cuatro puntos tras vencer a Panamá y empatar 0-0 con Inglaterra, ocupa en estos momentos el segundo puesto del Grupo L por delante de Croacia, con tres puntos tras derrotar a la selección centroamericana en Toronto.
A Ghana le bastará con una victoria o un empate ante Croacia, en el partido que disputará en Filadelfia, para consolidar al menos su segundo puesto y afrontar la posibilidad de quedarse sin Partey en dieciseisavos.
