Con sombreros, banderas y bocinas de aire y pese al bochorno del sur de Florida los hinchas que no pudieron acudir al partido en el estadio Hard Rock llegaron a hacerle fuerza a los Cafeteros.
"La calor está un poquito horrible", avisó entre risas Lina, una de las hinchas la marea amarilla, en la que apenas se veía a algún aficionado portugués.
"Hoy no es Miami, hoy es Barranquillami", resumieron Maicol y José, recién llegados a la ciudad.
Aunque Colombia llega con la clasificación ya asegurada, sus seguidores no se conforman con menos que el pleno. "Vamos a ganar 1-0", vaticinó Lina, que apuntó a Luis Díaz, 'Lucho', como el mejor de los suyos, igual que casi todos los consultados.
Maicol y José confiaban además en el delantero John Córdoba para la segunda parte.
Ni el reclamo de Cristiano Ronaldo desviaba la charla: preguntados por qué rival se llevarían, los dos amigos se quedaban con el centrocampista Vitinha, y Lina, ni eso.
El fervor venía de lejos: la víspera, cerca de 1.500 colombianos se concentraron en un banderazo a las puertas del hotel de su selección que Lina recordó como "espectacular", en la estela del que Maicol y José ya habían vivido en Ciudad de México.
La FIFA cifró en 30.000 el aforo de la zona de aficionados y avisó de que, una vez completo, el resto del público tendría que seguir el partido desde otros puntos de la ciudad. Pero, más allá del marcador y de la logística, lo que empujó a tantos cafeteros hasta la bahía fue el reencuentro.
"Una emoción terrible ver tantos colombianos", contó María Inés, que pidió a sus compatriotas "mucha energía positiva" para el equipo. El llamamiento de Maicol y José iba en la misma dirección: "Celebrar en paz, disfrutar el partido".
