Irán quedó por detrás de Bélgica, primera, y de Egipto, segunda, y por delante de Nueva Zelanda, cuarta y eliminada. La diferencia de goles, tres a favor y otros tantos en contra, deja a la selección iraní como una de las ocho mejores terceras y, por tanto, en la siguiente ronda.
Aunque quedan partidos por disputar, la última jornada de los grupos J, K y L, Irán tiene amarrada la clasificación. Y una cita con Suiza en dieciseisavos.
Las previsiones dan más de un 90 por ciento de opciones de que el próximo 3 de julio la Nati se enfrente a Irán en el camino hacia los octavos de final. sin embargo, el empate iraní estuvo acompañada de incertidumbre porque marcó en el añadido del partido contra Egipto que le hubiera alzado al segundo puesto. Pero fue anulado y el choque acabó con empate.
El resto de las probabilidades, un ocho por ciento, son para Argelia, como rival de Suiza, aunque para ello deben coincidir varias situaciones: Croacia empatar contra Ghana, la República Democráica del Congo ganar a Uzbekistán y Argelia igualar con Austria. Así, Irán quedaría eliminada.
Con estas variantes, Suiza viviría el reencuentro con el que fue su entrenador durante siete años, Vladimir Petkovic, ahora responsable del equipo nacional de Argelia que debe completar su fase de grupos ante Austria, en el Grupo J.
Mientras Suiza aguarda la resolución de la primera fase para preparar el encuentro de dieciseisavos de final, el combinado de Murat Yakin siguen con su plan en el Mundial 2026 una vez sellado el objetivo con el primer lugar en su cuarteto que acabó con las dudas iniciales, tras el estreno con empate frente a Catar.
Aquel partido llevó la frustración a la Nati y agitó el plantel. Granit Xhaka, el alma del equipo, alzó la voz y pidió más compromiso en el campo a sus compañeros, lo que provocó alguna diferencia interna.
Aunque el resto de convocados restó relevancia al toque de atención de su capitán, miembros del cuerpo técnico helvético captaron de buen grado aquél mensaje. Es el caso de Patrick Foletti, entrenador de porteros de la Suiza desde hace catorce años.
"Conozco a Xhaka muy bien. He coincidido muchas veces en la selección con él. Tiene una voluntad increíble de ganar y es un auténtico activo para el equipo", recordó Foletti.
La actitud de Xhaka puede resultar "incómoda a veces, pero aporta muchas cosas positivas. Es necesaria y sienta bien. Es esa mentalidad la que nos ha permitido ir más allá y la que nos da la fuerza necesaria", añadió el preparador de porteros de la selección suiza que justificó la actitud del capitán.
"Para generar energía y agitar al equipo a veces se necesita algo de fricción y Granit lo hace muy bien. En este sentido, es fundamental", indicó el miembro del cuerpo técnico.
