Con el entrenador argentino Mauricio Pochettino al frente, Estados Unidos se impuso a Bosnia en un Levi's Stadium repleto con más de 68.000 espectadores, que siguieron la totalidad del encuentro de pie.
Y tras el pitido final, empezó la fiesta en los aledaños del estadio, así como en decenas de otras ciudades norteamericanas, donde se organizaron las zonas de visionado (watch party).
Dallas, Kansas City y también Seattle, que será el escenario de los octavos de final de Estados Unidos contra Bélgica en Lumen Field.
El seleccionado norteamericano no ganaba un partido de eliminación directa de un Mundial desde 2002.
En esta Copa del Mundo, Estados Unidos avanzó como primero en un grupo con Paraguay, Australia y Turquía, antes de triunfar ante Bosnia.
