“Merecíamos más y debimos hacer más. Creo que hicimos un buen torneo, demostramos que podemos hacerlo, pero no todo salió como esperábamos. A veces se gana, a veces se pierde. Así es la vida, así es el fútbol.", comentó el técnico en rueda de prensa, al llegar el avión con el equipo a Zagreb, acogido por varios cientos de aficionados.
Croacia, que llegaba al torneo tras el subcampeonato de Rusia 2018 y el tercer puesto en Catar 2022, quedó fuera de los octavos de final tras una derrota dramática 2-1 contra Portugal, al ser anulado de una forma controvertida un gol croata en el tiempo extra.
La polémica obligó a la FIFA a explicar en un comunicado que los sensores que lleva el balón oficial mostraron que hubo un contacto, probablemente del pelo de uno de los jugadores, en la jugada previa al gol, por lo que fue anulado.
Dalic consideró que la anulación demuestra que en el Mundial no se había respetado a Croacia, pero rehusó personalizar la crítica en la figura del árbitro, el noruego Espen Eskas, criticado por la afición croata en varios segmentos del partido.
"Nos da igual si (Eskas) vuelve a casa o va a seguir arbitrando. Sabemos el daño que nos han hecho. Luché contra eso e intenté cambiar algo, pero no nos valoran y no respetan a Croacia como se merece, con sus resultados y éxitos. Somos demasiado pequeños para ellos. Les molestamos porque quedamos terceros y segundos”, opinó el seleccionador croata.
Buena parte de la prensa croata estaba convencida de que Croacia fue robada, pero Dalic insistió en que a pesar del daño sufrido "no hay que buscar excusas" y subrayó que el equipo tiene un gran futuro por delante gracias a los jóvenes jugadores que, según dijo, brillaron en el campeonato.
