Así lo ha explicado a EFE el investigador en Comunicación Social e investigador en Nuevas Narrativas, Pavel Sidorenko, que es profesor de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) en estas áreas.
La televisión, con sus multitudinarias audiencias, es el medio que domina un evento global como el Mundial "y eso a medio plazo va a seguir así", pero "cada vez más las redes sociales son una vitrina para exponer lo que pasa en competiciones como el Mundial", explica el investigador.
Además en estas últimas semanas se ha comprobado que "ya no solo son marcas comerciales las que sacan partido de las redes", sino que "cada selección y en ellas muchos jugadores lo han hecho".
Así, muchas selecciones se han rodeado de creadores de contenido, que en algunos casos han viajado también como "asesores" de futbolistas para controlar la presencia de estos en las tres principales redes: Youtube, Instagram y TikTok.
"Esos son los tres principales canales de entretenimiento de los jóvenes y también sus tres principales vías de información, algo que han corroborado distintos estudios internacionales", explica Sidorenko, con lo que "es evidente que ya se trabaja mucho el mensaje que se va a difundir por ahí".
"En realidad el deporte se ha metido en la misma dinámica en la que ya estaban los cantantes, los artistas e, incluso, algunos políticos", explica, "pero ahora, con motivo del Mundial, hay cosas que llaman más la atención" como el "convertir en icono a un jugador que apenas interviene en el Mundial (el neozelandés Tim Payne) o al hermano pequeño de otro (el del Lamine Yamal)".
Esos ejemplos demuestran, según considera, que para un parte del público, cada vez más grande, "el ecosistema digital ya ha desplazado al de los medios tradicionales". "En el mundo del fútbol ya habíamos tenido ejemplos de ellos, como el que grandes figuras, como Messi, ofrezcan entrevistas exclusivas a creadores de contenido y no un periódico deportivo", detalla.
"Porque no solo se trata de llegar a un público joven, sino de conectar con una audiencia que es más activa, que genera conversación y que hace que ese contenido siga circulando más tiempo, no solo el que dura una noticia en televisión o el rato que lees el periódico", explica, y "detrás de todo eso también hay un interés comercial", asegura.
"Cuando vemos un baile de un futbolista puede ser algo espontáneo, pero cada vez más ya en este Mundial son situaciones preparadas, en las que se busca que un público determinado se fije en la ropa, en la música y en los complementos para que luego los compre y también los reproduzca en redes", apunta Sidorenko.
Dentro de cuatro años el Mundial se jugará en España, Marruecos y también algunos encuentros se jugarán en Sudamérica, y, para entonces, esta tendencia habrá avanzado en cuestiones que "han empezado ahora" como "por ejemplo el que los diez primeros minutos de los partidos se transmitan en Youtube".
"Obviamente los derechos televisivos son un gran negocio y no van a desaparecer, pero hasta la FIFA está explorando ya otras fórmulas y creo que dentro de cuatro años las redes tengan una presencia mayor, que sea un Mundial más virtual", detalla.
Porque "hay una generación, la de los chicos que tienen de 9 a 12 años, a la que no se llega en redes; están en videojuegos, sobre todo en fornite y roblox y grandes empresas ya han empezado a invertir para que su publicidad esté en los mundos que se crean ahí" en los que "ya hay experiencias para, a la vez que estás en el juego, poder ver un partido en directo y comentarlo" y "en eso se va a avanzar", concluye.
