Soria integraba el equipo de seguridad que acompañaba al exfutbolista durante el tratamiento domiciliario que recibió en una vivienda en las afueras de Buenos Aires, donde falleció el 25 de noviembre de 2020.
Durante la etapa de instrucción, el custodio hizo hincapié en el consumo de alcohol de Maradona previo a su último tratamiento y en contra de las recomendaciones médicas.
En el expediente consta además que Leopoldo Luque, médico de cabecera del ídolo y principal acusado en la causa, se comunicaba con Soria para conocer el estado de salud del paciente durante aquel tratamiento domiciliario.
El pasado jueves, otro de los custodios de Maradona, Julio Coria, declaró en el juicio y aseguró que Maradona "estaba bien" la noche previa a su fallecimiento, una versión que difiere de lo relatado por otros testigos que describieron un marcado deterioro del estado de salud del exfutbolista durante sus últimos días.
Coria relató además que la mañana de aquel 25 de noviembre vio a los enfermeros realizar el cambio de guardia, pero no observó que ingresaran a la habitación de Maradona antes de que llegaran la psiquiatra Agustina Cosachov y el psicólogo Carlos Díaz, quienes luego informaron que el paciente no había querido recibirlos.
El custodio también recordó que fue una de las primeras personas en ingresar al dormitorio cuando advirtieron que Maradona no reaccionaba y que intentó reanimarlo practicándole respiración boca a boca.
Además de Luque, tanto Cosachov como Díaz están imputados en el juicio, así como la coordinadora de cuidados domiciliarios de Swiss Medical Nancy Forlini, el médico clínico Pedro Di Spagna, el coordinador de enfermeros Mariano Perroni y el enfermero Ricardo Almirón, todos acusados de homicidio simple con dolo eventual.
